¡Que vergüenza de todos! No nos merecemos esta violencia, esta indignación, no nos merecemos estas autoridades ineptos y omisas…
junio 15, 2026
Llegaron a su casa de madrugada, con la violencia que únicamente se gesta en la impunidad. Sabían que no corrían peligro. Iban, además, por una mujer indefensa que, únicamente alcanzó a pedir por su bebé.
Roxana Guzmán ejercía el periodismo en provincia, en el Estado de Veracruz donde es habitual encontrar noticias de crímenes en contra de comunicadores. No tenía ningún otro poder que su voz en sus redes sociales. ¿A quiénes molestó con sus dichos? No lo sabemos ni lo sabremos. A unos malosos que tienen protección de las autoridades que, pese a la exhibición del rostro de uno de los secuestradores, no han encontrado a los autores. Y tampoco a la periodista.
Durante una gira presidencial la madre de la comunicadora se acercó, bañada en llanto, a pedir ayuda a la doctora Sheinbaum quien, simplemente, la escuchó.
¿Por qué si vivimos entre asesinatos, “levantones”, todo tipo de violencia, debía ser prioridad encontrar a una joven mujer…
Lo cierto es que todas las lecturas de este hecho nos llevan a su asesinato. A que su bebé crecerá sin madre por el pecado de la palabra, de hacer periodismo.
Para vergüenza de muchos, me apena, los periodistas, sus pares, no han levantado la voz, no han expresado su indignación, su temor por lo que le sucedió. Al fin fue en Veracruz parecen asumir.
¡Que vergüenza de todos! No nos merecemos esta violencia, esta indignación, no nos merecemos estas autoridades ineptos y omisas…
Y si tuviésemos que documentar, aún más, nuestra indignación fue hasta el sábado pasado, 10 días después de su secuestro, que la Fiscales General de la República decidió “atraer” la investigación ante la nulidad, incapacidad, omisión de las autoridades que dependen de la gobernadora Rocío Nahle.
