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“Échele, amigo, nomás écheme y llene, hasta el borde la copa de champán…” manda el tango (1926) de Francisco Canaro/Juan Caruso, que aunque no pertenece a los grandes éxitos de Gardel como “Volver” o “Por una cabeza”, es —como todo tango que se respete— una oda a la frustración amorosa y a la autoflagelación lastimera.

Desde luego, hay lamentos que pueden disfrazarse de placenteros: si las penas con pan son menos, las desgracias del desamor deben saber mejor con caldos de la campiña francesa, según afirman los enterados en las artes enológicas y masoquistas, a pesar de que la champaña y su consumo se asocian más al tono festivo que al de las jeremíadas.

Ahí deben encontrarse las raíces que animan la atmósfera de triunfante celebración en la que se divierten desde hace meses los gobernantes de las tres subsedes mexicanas de la Copa del Mundo, que dentro de una semana ya nos debe tener cautivos en el remolino de sus partidos.

Sin motivo aparente, los gobernadores de Nuevo León, Jalisco y la ciudad capital tienen meses como niños con zapatos nuevos o, mejor, estrenando juguetes, como si hubieran —como prometieron— aprovechado la oportunidad que el evento deportivo les ofreció, gestionando más recursos del erario y el capital privado para destinarlos a obras de infraestructura, que además de vestir de lujo la fiesta futbolera dejase beneficios sociales permanentes a sus gobernados.

Hace un buen tiempo ya que no visito Guadalajara, y no quiero inventar juicios sobre las obras presumidas; entiendo que una vialidad mejor y moderna une ya a la ciudad con el aeropuerto, pero no dispongo de más datos sobre mejoras a la capital tapatía.

Ese monumento al caos, que un desordenado hacinamiento urbano provoca inevitablemente, se llama desde hace tiempo Ciudad de México.

Sus vialidades para el incontrolado incremento del parque vehicular de hoy fueron diseñadas en los tiempos de Adolfo López Mateos (hace 60 años), de quien se dice aprovechaba el periférico para correr autos de carreras.

Se les dio el remiendo temporal de los ejes viales cuando el profesor Hank soñaba ser presidente del país (hace 50) y otro con el segundo piso del papá de Andy hace 20. A partir de 1969, en el Sistema de Transporte Colectivo Metro, la ciudad tiene una sangría necesaria para el millonario torrente cotidiano de peatones.

“Un hormiguero no tiene tanto animal”, dice Sábado Distrito Federal de Chava Flores.

Inmersa en ese desmadre se encuentra la difícil y congestionada salida de la capital rumbo al sur… precisamente donde se juega el próximo jueves el partido inaugural de esta Copa, y otros más, en nuestro querido Estadio Azteca. No hay obra de la señora Clara Brugada para aliviar el calvario de llegar ahí, si no son obras de ornato y relumbrón, vestidas de ajolotes morados, y otras ocurrencias como los scooters y las patinetas sugeridas.

Monterrey se cuece aparte, como un monumento a la vocación que por la mentira monumental y los sueños faraónicos sufre el gobernador Samuel García. Las prometidas líneas del metro regiomontano que iban a estar FUNCIONANDO para la patada inicial de la Copa hoy son pilotes enormes de concreto de la obra iniciada, que estrangulan al aeropuerto Mariano Escobedo para recibir a los “millones” de viajeros que tienen que venir a ver los juegos en Monterrey, y seguirlos fastidiando en los bulevares Constitución o la carretera Miguel Alemán. Naturalmente, tenemos una muestra de lo que un día serán las nuevas líneas del Metro: un par de kilómetros del monorriel más grande de América.

Probablemente, estarán rodando para los tiempos del siguiente Mundial de Futbol, que en 2030 se jugará nuevamente en tres países sede: España, Portugal y Marruecos. Por lo pronto, en Nuevo León ya deben estar las botellas de champán en el hielo para iniciar el descorche de las celebraciones.

Según cuentan las malas lenguas —especialmente en la relación con Palacio Nacional—, para el mentirosillo de Samuel García la situación se adapta nuevamente a otros versos del tango mencionado: “Es la última farra de mi vida, de mi vida, muchachos, que se va…”

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): La intención simultánea de México de llevar el tratado de libre comercio de los tres países norteamericanos suena racional y razonable, y de miras cortas debiera ir más allá a la vista de los mercados globalizados.

Al mismo tiempo, sin embargo, se le ven pocas opciones de mantenerse, considerando el espíritu defensivo, arancelario y aislacionista de los Estados Unidos.

Sin embargo, no hay peor lucha que la que no se hace; en un descuido pega.

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