
El resultado de las elecciones puede cambiar el rumbo político de una de las democracias más influyentes de Sudamérica
Por: Rodrigo Aguilar Benignos, analista internacional y miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de EE.UU.
Colombia vota hoy por un nuevo Presidente y lo que ocurra importa mucho más allá de sus fronteras. Aunque, desde México pueda parecer otra elección latinoamericana, el resultado puede cambiar el rumbo político de una de las democracias más influyentes de Sudamérica. Estas son las tres claves para entender qué está en juego.
- No necesariamente habrá ganador hoy.
La elección presidencial en Colombia funciona con un sistema de doble vuelta. Para ganar en primera ronda, un candidato necesita más de la mitad de los votos. Si nadie alcanza ese porcentaje, situación recurrente en el país, los dos aspirantes más votados pasan a una segunda elección semanas después. Por eso, esta primera elección muchas veces solo marca el inicio de una segunda fase más intensa: donde se priorizan las alianzas, negociaciones, y promueven campañas más agresivas que aumentan la polarización todavía más.
- La gran pregunta es si Colombia escoge continuidad o cambio.
Más que elegir un nombre, la votación mide qué tan fuerte sigue siendo el proyecto político del presidente Gustavo Petro y la aceptación a su proyecto político. Elegido en 2022 como el primer mandatario de izquierda en la historia reciente del país, Petro prometió reformas sociales, cambios laborales, un enfoque distinto de seguridad y negociaciones para reducir la violencia. Su gobierno divide opiniones. Para algunos, abrió debates que Colombia había evitado durante años. Para otros, gobernó con demasiada confrontación y pocos resultados concretos. Esa tensión atraviesa toda la elección.
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Los perfiles verdaderamente competitivos y visibles son tres. Por un lado, está la continuidad del proyecto de Gustavo Petro, representada Iven Cepeda, que es cercano al oficialismo y que defienden una agenda de mayor inversión social, reformas al sistema económico y laboral, y una apuesta por negociar con grupos armados como vía para reducir la violencia. Del otro lado, la derecha presenta un frente dividido en dos, con un candidato outsider o antiestablishment y una candidata que representa a las élites políticas históricas. Abelardo de la Espridella, abogado y empresario que ha construido una campaña de tono duro en seguridad, con énfasis en autoridad, combate frontal al crimen y fuertes críticas a las negociaciones impulsadas por el gobierno. Paloma Valencia, actual senadora, cercana al expresidente Álvaro Uribe y figura del uribismo, representa una derecha más institucional y tradicional, enfocada en recuperar estabilidad económica, fortalecer instituciones y corregir el rumbo del país sin romper con el orden político existente. Aunque comparten críticas al gobierno actual, sus estilos, prioridades y tono político son distintos.
- Lo que está en juego va más allá de Colombia, tiene alcance regional
La política colombiana también se explica por sus diferencias regionales y culturales. Bogotá, Medellín, Cali y la costa Caribe suelen votar distinto y tienen prioridades diferentes. Para unos, seguridad significa más presencia del Estado y fuerza pública. Para otros, significa menos desigualdad y cumplimiento de acuerdos de paz. La participación ciudadana en cada región y la capacidad de movilización de los diferentes proyectos será clave para los porcentajes de votación que se reporten al terminar la jornada de hoy.
El resultado también interesa fuera del país. Estados Unidos sigue de cerca la elección porque Colombia ha sido un aliado clave en temas de seguridad, migración y narcotráfico; además del enfrentamiento público entre el Presidente de los Estados Unidos y el Presidente de Colombia. En América Latina, muchos observan la contienda como una señal del rumbo ideológico de la región: continuidad progresista o un giro más hacia la ola de proyectos de derecha, antiestablishment de la región.
Vale la pena seguir el proceso este domingo. Lo que ocurra en Colombia probablemente influirá en debates políticos de toda América Latina durante los próximos años.
Rodrigo Aguilar Benignos
Consultor Internacional