Sin embargo, lo que necesita la 4T ahora en Washington es un político de carrera, con conocimientos del sistema judicial estadounidense, contactos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, el Congreso y las agencias de seguridad
mayo 19, 2026
El feroz aumento de la presión política y mediática de EU para que México desmantele los nexos de un sector del poder con el narco, cambió la idea sobre el tipo de embajador que necesita la 4T hoy en Washington: ya no parece ser Roberto Lazzeri.
Hace un par de semanas, en el momento cúspide de la renegociación del T-MEC, la designación de Lazzeri (para sustituir a Esteban Moctezuma) era adecuada, por su perfil de tecnócrata financiero y operador económico.
Sheinbaum intuyó que, con el nuevo T-MEC, en la relación bilateral prevalecerían las demandas por sanciones, aranceles, finanzas, porque EU no cree en la independencia de la nueva Corte y, por tanto, México no ofrece seguridad jurídica a sus inversiones.
El propio negociador de México, Marcelo Ebrard, adelantó secamente el vía crucis que venía en el área económica: “Habrá aranceles”. Era lógico, entonces, tener de embajador en EU a alguien como Lazzeri, que sabe de sanciones, economía y litigios entre bancos.
Sin embargo, lo que necesita la 4T ahora en Washington es un político de carrera, con conocimientos del sistema judicial estadounidense, contactos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, el Congreso y las agencias de seguridad.
O sea: ya el perfil de Lazzeri no parece ser el indicado. Y no se puede perder de vista que la administración estadounidense no da señales sobre la aprobación diplomática obligatoria, para oficializar su nombramiento.
El propio Trump, en su primer mandato, demoró cuatro días en dar el beneplácito a la propuesta Esteban Moctezuma, durante la presidencia de López Obrador. La tardanza a aprobar a Lazzeri puede indicar que a Washington le gustaría un perfil más político.
Pero hay malas noticias para Washington: la 4T no tiene en sus filas ningún político de carrera, con conocimientos del sistema judicial estadounidense contactos en la Casa Blanca y el Departamento de Estado, el Congreso y las agencias de seguridad.
En México existen esos perfiles, y a puños, pero no están en Morena, porque Morena no trabaja con base en el talento de los funcionarios, sino con base en 90% de lealtad y 10% de capacidad. Hasta, la actual gobernadora de Sinaloa, salió de una tómbola.
Y Sinaloa es lo que cambió la ecuación de las relaciones con EU, a raíz del pedido de extradición del gobernador con licencia de ese estado, Rubén Rocha y nueve más, entre ellos un senador, funcionarios y exfuncionarios, para juzgarlos por narcos.
Además, EU revisa 53 consulados de México, para asegurarse de que estas sedes se alineen con la política exterior estadounidense y no interfieran en su política interna. Es decir: lo que vienen son problemas políticos graves.
Visto así: Lazzeri ya no parece ser el ideal.
