Con sus líderes condenados, presos, asilados o buscados por corrupción y abuso de poder, el fracaso moral del castrochavismo deja de ser individual y se vuelve estructural. Ya no parece una desviación del modelo: es el modelo mismo
La 4T está pagando carísimo el apoyo que recibió para llegar al poder, de parte del castrochavismo regional: convirtió a México en refugio diplomático y defensor moral o encubridor político, de gobernantes aliados acusados, condenados o perseguidos por corruptos.
El robo del dinero del Estado es el hilo conductor de los amigos por los que se juega todo la 4T en la diplomacia internacional, al intervenir en asuntos internos de otros países, como solicitar, en Barcelona, la libertad de Cristina Kirchner o asilar a corruptos.
Echemos un vistazo rápido sobre quiénes son los defendidos de la 4T:
Cristina Kirchner: Condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por fraude y corrupción, durante su presidencia: dio a dedo obras públicas, en lo que el juez consideró un cártel de la obra pública.
Nicolás Maduro: Enfrenta cargos en EU por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a EU, posesión de armas de guerra y traficar miles de toneladas de cocaína, en colaboración con grupos armados como las FARC.
Evo Morales: La Fiscalía de Bolivia pide para él 20 años por trata de personas agravada, y estupro con una menor de 15 años, mientras fue presidente. Hay más de 170 pruebas en su contra, incluido un embarazo. Evo Morales anda prófugo.
Raúl Castro: EU le prepara un posible juicio por asesinar a cuatro estadounidenses, tras derribar dos avionetas civiles en aguas internacionales, en 1996. Podría avanzar ante un gran jurado si EU endurece la presión contra la dictadura cubana.
Rafael Correa: Asiduo del cabaret Guadalajara de Noche, en la Plaza Garibaldi de la CDMX, fue condenado en ausencia en Ecuador por corrupción y aceptar sobornos. Lo acusan de intento de secuestro del político Fernando Balda, en Colombia.
Jorge Glas: Exvicepresidente de Corea en Ecuador. México lo asiló en su embajada en Quito, hasta que la policía ecuatoriana lo sacó a la fuerza. Es culpable de malversar fondos públicos, asociación ilícita, cohecho. Por él, México rompió relaciones con Ecuador.
Pedro Castillo: el expresidente peruano está preso por autogolpe de Estado, corrupción, conspirar para rebelión, abuso de autoridad, perturbar el orden público, liderar una organización criminal, tráfico de influencias, colusión…
Betssy Chávez: México tiene en su embajada de Lima a la ex viceprimera ministra de Perú. Acusada a autogolpe de Estado y corrupción. Perú considera inamistosa la postura de México. Por ella, México rompió relaciones diplomáticas con Perú.
Con sus líderes condenados, presos, asilados o buscados por corrupción y abuso de poder, el fracaso moral del castrochavismo deja de ser individual y se vuelve estructural. Ya no parece una desviación del modelo: es el modelo mismo.
Y, el México de la 4T, es el encubridor político total.
