Minuto a Minuto

Internacional El republicano McConnell regresa al Senado tras ausencia de tres meses por una caída
McConnell continúa realizando fisioterapia por recomendación de sus médicos y aseguró que hará todo lo posible por estar presente en las votaciones
Internacional EE.UU. reconoce por primera vez que tiene armas de control espacial en órbita
“Contamos con armas de control espacial en órbita capaces de defender a la Fuerza Conjunta”, afirmó el secretario de la Fuerza Aérea
Nacional Protección Civil atiende explosión en planta de sal de Veracruz
Instalaron un puesto de mando para coordinar la emergencia, mientras las fuerzas de tarea controlan el incendio y mantienen acordonada el área
Internacional Supremo de EE.UU. frena por ahora el intento de Trump de restringir el voto por correo
Los estados podrán mantener sus procedimientos actuales para el envío y recepción de papeletas de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre
Nacional Rocío Nahle encabeza acciones de auxilio tras explosión en Jáltipan, Veracruz
Rocío Nahle ordenó la movilización inmediata de los cuerpos de emergencia y dispuso la red hospitalaria de la región para atender a las personas afectadas

Washington ya no está mandando recaditos diplomáticos. Ahora suelta misiles membretados.

Primero, como recordarán, la semana pasada soltó una acusación contra el gobernador sinaloense que cimbró desde lo más profundo a la política mexicana. Esta semana, el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, dijo en televisión que podrían venir más acusaciones contra funcionarios mexicanos.

Después, Trump, otra vez, advirtiendo que si México no hace el trabajo contra los cárteles, entonces ellos lo harán; y, como si faltara poco, Marco Rubio habría ordenado la revisión de los 53 consulados mexicanos en Estados Unidos, con la posibilidad de cerrar algunos. Seguridad, drogas, migración, consulados, soberanía, política. Todo junto.

Pero vámonos por partes.

Lo de Blanche no fue cualquier cosa. “Ya hemos acusado a múltiples funcionarios del gobierno de México. Y eso es algo que continuará”. Así, sin anestesia ni pomada, sin decir “vamos a revisar” o “estamos evaluando”, NO, “esto continuará”. Y todavía añadió que algunos de los acusados probablemente querrán cooperar, y que esa cooperación podría llevar a cargos adicionales.

No es una advertencia particular, es colectiva.

Estados Unidos podría decir que tiene información, que puede tener más y que no piensa guardársela, si le sirve para presionar. Puede ser por justicia, por el deber ser o por estrategia política-electoral o las tres cosas al mismo tiempo. Pero la Casa Blanca y, en especial Donald Trump, rara vez desperdicia una oportunidad cuando puede sumar puntos a su favor. Y más aún cuando su aprobación es mínima y corre el riesgo de perder en sus elecciones intermedias.

El miércoles, Trump no solo dijo que, si México no cumple con su parte contra el narcotráfico, Estados Unidos lo hará, sino que ahora ya empezaron con la fuerza terrestre, que según él es “mucho más fácil”, y que seguramente habrá quejas de algunos representantes mexicanos.

La presidentA respondió: “Nosotros estamos actuando”. Y luego enumeró la reducción de casi 50 por ciento en homicidios dolosos, 2 mil 500 laboratorios deshabilitados o destruidos, detenciones, investigaciones y reducción del paso de fentanilo hacia Estados Unidos. Es la respuesta correcta desde la lógica de Palacio: datos, cooperación, resultados, soberanía. Que su gobierno no está cruzado de brazos.

El problema es que una cosa es decir “estamos haciendo operativos” y otra es convencer a Trump de que con eso basta. Si decomisas droga, exige capos. Si capturas capos, pide políticos. Si dices que hay soberanía, te contesta con “America First”. Es como jugar con el niño que es dueño del balón, que es delantero y también árbitro, y que se lleva la pelota cuando algo no le gusta.

Ayer, Trump volvió a soltar el golpe. Dijo que México tiene un problema porque los cárteles gobiernan el país y nadie más. No que operan, no que influyen, no que desafían al Estado. Que gobiernan. “The cartels, they just rule it”.

A esto se suma el capítulo de los consulados, que parece burocrático, pero no lo es.

El Departamento de Estado habría iniciado una revisión de los más de 50 consulados mexicanos en Estados Unidos, con posibilidad de cerrar algunos, porque estarían haciendo política o tratando de influir en territorio estadounidense. Claudia Sheinbaum aseguró que eso “es totalmente falso”.

La presidentA le responde con firmeza sin regalarle a Trump la pelea que quiere, pero tiene que cooperar contra los cárteles sin aceptar subordinación. Tiene que exigir pruebas sin que parezca encubrimiento. Tiene que cuidar el T-MEC, pero sin que México parezca dispuesto a tragarse cualquier cosa con tal de que no se enoje el socio comercial. En pocas palabras, tiene que hacer una cantidad de malabares sin tirar una sola pelota.

Del otro lado, ya no preguntan si México quiere cooperar, sino hasta dónde se deja empujar.

[email protected]