Sheinbaum tomó ayer la decisión de Estado de enfrentar a EU, ante la acusación de narco a un gobernador insignia de la 4T: Rubén Rocha, de Sinaloa. Y de visitar hoy Palenque
Sheinbaum tomó ayer la decisión de Estado de enfrentar a EU, ante la acusación de narco a un gobernador insignia de la 4T: Rubén Rocha, de Sinaloa. Y de visitar hoy Palenque, donde vive López Obrador.
En un entorno de control político vertical, como el de la 4T, la presidenta debió pasar por encima de toda consideración política para defender a Rocha ayer, y visitar hoy el pueblo de López Obrador, para anunciar unas becas: son mensajes claros.
La investigación contra el gobernador de Sinaloa va de 2012 hasta 2026. Se habla de que contiene fotos, videos, cuentas bancarias, propiedades y un testimonio sobre el asesinato del político Héctor Melesio Cuen.
Rocha es amigo íntimo de López Obrador, quien en público lo llama “mi hermano”. Hasta mandó a su hijo Andy a Culiacán, como segundo de Morena, a entregarle personalmente a Rocha la nueva credencial del partido.
El 23 de febrero de 2024, ante López Obrador, Rocha pidió torcer la Constitución para que éste se reeligiera como presidente: “Podríamos haberle una curvita al asunto legal”.
Y la Universidad Autónoma de Sinaloa, en un acto encabezado por Rocha otorgó hace un mes el Doctorado Honoris Causa a la Dra. Annie Pardo Cemo, madre de Sheinbaum, por su trayectoria de más de 50 años de investigación científica.
La orden de captura de EU contra Rocha coincide con la renegociación del T-MEC, que es esencial porque aporta 33% del PIB en México, con dos millones de dólares por minuto: la 4T pone en riesgo todo eso, al arropar a Rocha.
Además, que la presidenta diga que no hay pruebas contundentes contra Rocha, es una salida política hueca: las pruebas sobran, porque no se trata de una filtración, sino de una acusación formal en una corte federal estadounidense. Igual que lo de García Luna.
Esto no se resuelve con las tácticas callejeras del activismo político de Morena. Esto es muy serio. Los cargos incluyen narcotráfico, conspiración, posesión de armas de uso militar y colaboración con el Cártel de Sinaloa para traficar drogas a EU.
En Barcelona, a la propia presidenta la embarcaron esos instintos de activista: como en los toros, un espontaneo le puso (y ella agarró feliz) un cartel en las manos en defensa de la expresidenta argentina Cristina Kirchner, presa por ladrona y corrupta.
El gesto de Sheinbaum fue una intromisión en los asuntos internos de Argentina. Días después, Argentina anunció la captura de Fernando Farías Laguna, uno de los cabecillas de la red de huachicol de la Marina. Esto es política de grandes ligas, eh.
Porque ya no es si los criminales infiltraron al Estado: ya es si el poder político fue construido con apoyo del crimen.
Es una hecatombe.
