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Los errores de comunicación de la presidenta.

Primero sube fotografías que no corresponden a la realidad. Simplemente por la fecha que se alcanza a ver. Después señala, enojada, que lo que dice sobre el Aeropuerto Felipe Ángeles es verdad, aunque moleste.

Y ahí está el problema mayor de su mala comunicación.  Porque encuadrar a todos quienes cuestionan sus mensajes en opositores, en críticos a priori de su gobierno, no le permite visualizar los errores de sus colaboradores. Y, por tanto, no hay opción de enmienda.

Porque alguien debe haberle dado las fotografías falseadas que ella subió, o que fueron subidas a Tuiter bajo su nombre.

El señalamiento no está inserto en las críticas a la baja o regular afluencia de viajeros en el AIFA, sino en la utilización de imágenes que no corresponden a la realidad. Tan obvio como la fecha.

¿Lo sabrá la primera mandataria?  De igual forma hay que preguntarnos si es consciente de las faltas de ortografía en las pantallas de sus conferencias de prensa.  O, todavía más interesante pregunta, si ella participa del diseño de su comunicación, si analiza los mensajes antes de que lleguen a los medios de comunicación o a sus redes sociales.

Valga el ejemplo de su fotografía “caminando” casualmente con su marido.  Ella en ropa deportiva, con zapatos deportivos, él vestido con una guayabera y botas. ¿Qué se pretendió comunicar con estas imágenes? Porque empatía no fue lo que obtuvieron.

¿En manos de quiénes están sus respuestas a periodistas, incluso a los cuestionamientos obviamente “sembrados”?  Porque el tema de Julio Scherer, que era cercano, pero ya no lo es, pero si lo fuera si ella no fuese Presidenta porque no tiene amigos o no debe tenerlos, o el señalamiento de su madre es académica como razón para mantenerse aparte de los negocios que, insistió, no se piden a su nombre, ejemplifica la falta de claridad en sus dichos.

¿Cómo logra enredar tanto sus mensajes hasta colocarse en el lado opuesto a lo que debe ser su intención de comunicación?

Hasta, incluso, dar espacio a que sus palabras sean burla magnificada en redes sociales como “memes” muy sangrientos. ¿Qué podía esperarse a su respuesta de comprar gasolina roja, regular, si no alcanza para pagar la premium? Comparar sus dichos con los de María Antonieta y los pasteles si no hay pan, es un resultado grotesco que debía alertar a sus asesores.

Es decir, a quienes no son parte del grupo responsable de esta pésima comunicación social Si es que los hay, si es que estos le hacen ver la realidad, si es que son escuchados por la primera mandataria.

La señora Presidenta Sheiunbaum está deteriorando su imagen cada mañana, cada silencio, cada respuesta equivocada, cada enojo que hace público, cada impaciencia ante una realidad que no parece obedecer sus órdenes.

Cualquier otro funcionario público, gerente de empresa, gobernador ya hubiese despedido a todo el equipo de comunicación, comenzando por Jesús Ramírez Cuevas. Sostenerlos pese a todas sus aberraciones, a sus fotos falsas, a sus manipulaciones fallidas, es suicida y habrá de contabilizarse como el gran error de su sexenio.