El riesgo con Trump es que dice lo que piensa y hace lo dice, por absurdo que parezca, sobre todo cuando se ve acorralado en una confrontación o un objetivo que se le está escapando de las manos
M. en C. ROBERTO VELASCO ÁLVAREZ,
PROPUESTO SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:
+ Absurdo: contrario y opuesto
a la razón, delirante, insensato.
Diccionario de la Real Academia
Mientras Estados Unidos nos da el gozo de una nueva misión espacial, su gobierno nos regresa varios siglos por la forma en que está llevando la guerra contra Irán. El presidente Donald Trump tenía en vilo al resto del mundo tras amenazar de que, si Irán no abría ayer mismo el estrecho de Ormuz, de manera “completa, inmediata y segura”, estaría dispuesto a “aniquilar la civilización” persa.
Hacia las 16:00 horas tiempo de México, el mundo pudo respirar. Con la mediación del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, tanto EUA como Irán acordaron suspender las hostilidades por dos semanas para dar tiempo a que fructifiquen las pláticas. No queda claro si éstas llegarán a buen puerto, pues ambas partes tienen peticiones irreductibles; mientras EUA exige a Irán desmantelar sus programas nucleares y de misiles balísticos, Teherán demanda la suspensión de las hostilidades, el levantamiento de las sanciones, el pago de reparaciones de guerra y el control permanente del estrecho.
Todo indica que los cálculos sobre Irán hechos por Pete Hegseth, secretario de Guerra de EUA, y por el propio presidente no fueron correctos; expertos en operaciones militares y derecho internacional ya ponen en duda la precisión de los informes que rinden a la población.
Según el secretario, EUA ya tiene “el control total del espacio aéreo iraní (…) sin disputa”, gracias a los 13 mil vuelos de combate que han destruido la armada iraní y dos tercios de las instalaciones militares, pero el derribamiento de aviones de combate estadounidenses dice lo contrario. Lo que señalan los expertos es que, si bien EUA tiene una superioridad aérea, no tiene la supremacía pues los drones iraníes les han hecho ver su suerte.
Otra afirmación hecha por Hegseth que se ha puesto en tela de duda fue cuando dijo que los misiles y los drones iraníes habían sido destruidos en su gran mayoría y prueba de ello es que se han reducido sus ataques. Sin embargo, más de la mitad de los lanzadores de misiles siguen intactos, así como miles de drones, de acuerdo con un análisis de inteligencia que trascendió en CNN. Lo cierto es que Irán ha cambiado sus táctica: en vez de lanzar un dron tras otro, está yendo por la precisión y la eficiencia; su tasa de acierto ha ido a la alza. A lo anterior habría que agregar que los aviones de EUA vuelan a 10 mil metros de altura, justo para evitar los cohetes portátiles como los que derribaron al avión F-15 la semana pasada.
Hasta ayer, prevalecía la amenaza de Trump de bombardear la infraestructura de Irán, como puentes y centrales eléctricas, lo cual constituiría un crimen de guerra como usted bien sabe, don Roberto. No es que al mandatario estadounidense le preocupe el Derecho internacional, de hecho, ha expresado que le estorba, pero tal medida lo llevaría a otros problemas. Jameel Jaffer, abogado de Derechos Humanos en la Universidad de Columbia, afirmó que esta amenaza cumple con la “definición misma de terrorismo: buscar lograr fines políticos y militares mediante la violencia o las amenazas de violencia dirigidas contra civiles” (The Washington Post, 7/2/2025). Y aunque la ONU no tenga la fuerza de antes, la condena mundial sería total hacia un país que se comporta como lo que se conoce como un Estado canalla.
Otro problema que surgiría es que de acuerdo con el derecho bélico, el personal militar puede negarse a cumplir tales órdenes por ser ilegales; esto supondría un atolladero para los mandos militares. Con otra, si cometen lo que realmente son crímenes de guerra, los militares podrían ser juzgados en alguna administración futura.
Y por último, aunque debiera ser el primero, está el pueblo iraní. Reportajes en los medios internacionales indican que los ciudadanos vieron con entusiasmo la muerte del Ayatolá Alí Jamenei y un eventual derrocamiento del régimen. Pero una vez que empezaron los intensos bombardeos, el optimismo inicial se tradujo en desolación al ver cómo se destruye su país pues, al final del día, serán los iraníes comunes quienes tengan que reconstruir su nación.
Desde luego, nada de esto justifica ni el régimen opresivo de Irán, ni los ataques que han hecho contra instalaciones civiles en los países aliados de EUA que se encuentran en la región.
Ante este panorama, uno se pregunta si al poner Trump su ultimátum a Irán al que realmente se le estaba acabando el tiempo era a él, pues había prometido un conflicto de máximo seis semanas y éstas ya se cumplieron.
El riesgo con Trump es que dice lo que piensa y hace lo que dice, por absurdo que parezca, sobre todo cuando se ve acorralado en una confrontación o un objetivo que se le está escapando de las manos. Buena lección para México por las amenazas que ya nos ha proferido.
+ Con la colaboración de Upa Ruiz
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