
El S&P 500 logró cerrar en terreno positivo marginalmente (0.076%) después de haber llegado a caer alrededor de 1%, mientras que el Dow Jones cayó apenas 0.18%
Por Daniel Zovatto, analista internacional
La volatilidad de los mercados fue, sin duda, una de las notas dominantes de este martes 7 de abril.
El S&P 500 logró cerrar en terreno positivo marginalmente (0.076%) después de haber llegado a caer alrededor de 1%, mientras que el Dow Jones cayó apenas 0.18%.
A apenas 3 horas y media de que expire el ultimátum fijado por Trump a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz (8 pm ET), este comportamiento de los mercados resulta, cuanto menos, revelador.
Frente a un riesgo geopolítico de esta magnitud, la relativa calma de Wall Street solo parece explicarse por una apuesta implícita de los inversionistas a que aún habrá algún tipo de negociación de último minuto o, al menos, una nueva postergación del plazo impuesto por Trump. De no ser así —si el mercado estuviera realmente descontando un ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, con el consiguiente riesgo de una escalada regional y de un severo shock geoeconómico— la reacción habría sido muy distinta: las bolsas habrían caído con mucha mayor fuerza y el movimiento hacia activos de refugio habría sido mucho más pronunciado.

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En esa misma línea, el petróleo también envía una señal relevante. El Brent cae en este momento 2.45% y se ubica en torno a los 107 dólares por barril, un comportamiento que parece difícil de conciliar con la inminencia de un escenario de guerra abierta en uno de los principales puntos neurálgicos del comercio energético mundial.
O bien los mercados están leyendo indicios que no son visibles para el resto —incluidos los grandes medios estadounidenses, entre ellos CNN—, o bien están subestimando gravemente la magnitud del riesgo que se cierne sobre la región.
En apenas tres horas y media sabremos cuál de estas dos lecturas era la correcta. Y con ello, no solo se definirá el próximo movimiento de los mercados, sino también si el mundo entra en una nueva fase de escalada militar con consecuencias potencialmente devastadoras para Medio Oriente y para la economía global.
Con información de López-Dóriga Digital