
Manuel Herrejón afirmó que la revisión del T-MEC definirá el papel de México dentro de la arquitectura productiva regional
La revisión del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no será un simple trámite técnico, sino una negociación decisiva para la competitividad de Norteamérica, en la que México no debe subestimar su posición estratégica, pero también con retos internos que no puede ignorar, afirmó un experto.
Para el analista privado, Manuel Herrejón, el proceso debe entenderse como una discusión de fondo sobre el lugar que ocupará México dentro de la arquitectura productiva regional durante los próximos años, en un momento en que América del Norte busca fortalecerse ante la competencia global y la reconfiguración de las cadenas de suministro.
“El T-MEC es hoy el eje estructural del comercio exterior mexicano. La revisión no es un ajuste administrativo; es una conversación sobre competitividad, integración productiva y reglas del juego”, señaló Herrejón este martes.
De acuerdo con el especialista en temas económico-financieros, el tratado ha cobrado una dimensión estratégica mayor frente al contexto internacional actual, marcado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, las tensiones geopolíticas y la relocalización industrial.

En ese escenario, México ha ganado protagonismo como plataforma manufacturera regional por el impulso del ‘nearshoring’ y por su papel dentro del mercado norteamericano.
Herrejón recordó que más del 80 % de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos y que sectores como el automotor, el electrónico, el agroindustrial y el manufacturero dependen de forma profunda de la integración regional.
Añadió que esa relación explica por qué la revisión del T-MEC tendrá efectos más amplios que un debate comercial ordinario.
Según el analista, en la revisión estarán en juego temas como política industrial, seguridad de las cadenas de suministro, estándares laborales, reglas de origen, políticas energéticas y condiciones para la inversión en la región.
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A su juicio, la industria automotriz seguirá siendo uno de los sectores más sensibles por su alto nivel de integración entre los tres países.
Sin embargo, advirtió que México llega a esta revisión “con una posición estratégica, pero también con responsabilidades”, al subrayar que la competitividad regional también depende de la infraestructura, la seguridad energética, la certeza jurídica y la capacidad logística del país.

Para el especialista, el mayor riesgo no está en la revisión en sí misma, sino en que México subestime la dimensión estratégica de una negociación que fijará las reglas comerciales e industriales de la próxima década en Norteamérica.
En este sentido, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, afirmó que México llegará con “poder de negociación” a la revisión del T-MEC y sostuvo que el principal eje que defenderán con sus contrapartes estadounidenses será la permanencia del T-MEC y el retiro de aranceles, bajo una estrategia de “cabeza fría y firmeza”.
Este martes, Ebrard viajó a Washington para comenzar, este miércoles, la primera revisión formal del T-MEC bajo tres ejes: reducción de importaciones, especialmente de Asia, reglas de origen y seguridad de las cadenas de suministro.
Con información de EFE.