
Los “órganos en chips” podrían predecir cómo una persona responde a distintos factores de estrés, como la radiación o tratamientos médicos
La misión tripulada Artemis II, que este año dará la vuelta a la Luna, estudiará los efectos en humanos de la microgravedad y la radiación del espacio profundo mediante el uso de “órganos en chips“, del tamaño de una memoria USB, que imitan el funcionamiento de órganos humanos reales.
Células de los cuatro astronautas de Artemis II -los estadounidenses Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el canadiense Jeremy Hansen– estarán dentro de los chips de esta investigación conocida como AVATAR (A Virtual Astronaut Tissue Analog Response).
“AVATAR nos permite imitar los órganos individuales de los astronautas, y Artemis II marcará la primera vez que este tipo de dispositivos se pruebe fuera de los cinturones de Van Allen o lejos de la Estación Espacial Internacional (EEI)”, manifestó en una rueda de prensa Jacob Bleacher, científico jefe de exploración de la NASA.
El viaje de Artemis II, con una duración de 10 días y cuya ventana de lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy de Florida se abre el próximo 6 de febrero, supondrá la aproximación humana más cercana a la Luna desde la misión Apolo 17 de 1972, esta vez a bordo del potente cohete Space Launch System (SLS) y la cápsula Orion.
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Los “órganos en chips” que llevará la misión podrían predecir cómo una persona responde a distintos factores de estrés, como la radiación o tratamientos médicos, incluidos los farmacológicos.
“Evaluaremos si podemos utilizar estos avatares de astronautas como herramientas para medir y predecir la respuesta humana a los factores de estrés del espacio profundo”, precisó el jefe de la Dirección de la Misión de Desarrollo de Sistemas de Exploración.

Fabricados con células humanas, estos chips imitan la estructura y las funciones de tejidos y órganos humanos como los pulmones, el corazón, el páncreas o el hígado, y pueden conectarse entre sí para simular sistemas fisiológicos completos, como el sistema circulatorio.
La microgravedad y la radiación pueden acelerar cambios asociados a enfermedades -como la aterosclerosis o la pérdida ósea- que en la Tierra tardan años en manifestarse, lo que permite a los científicos estudiar estos procesos de forma mucho más rápida.
Durante la misión, que será fundamental para avanzar a Artemis III, que prevé devolver astronautas a la superficie lunar, los chips viajarán junto a la tripulación dentro de equipos autónomos que mantendrán las condiciones ambientales necesarias para el experimento.
Al estar fabricados directamente con células humanas, los “órganos en chips” se consideran modelos más representativos y precisos para comparar datos científicos y biomédicos y para comprender cómo el cuerpo humano se adapta a las condiciones del vuelo espacial y a otros entornos extremos.
Bleacher explicó que los científicos compararán los datos de AVATAR con los resultados obtenidos previamente en la EEI, así como con “muestras tomadas de la tripulación antes y después del vuelo”, lo que permitirá obtener el análisis más detallado hasta ahora sobre el impacto de los vuelos espaciales y la radiación del espacio profundo en el desarrollo de células sanguíneas.
AVATAR busca identificar riesgos potenciales para la salud humana antes de misiones prolongadas a la Luna y Marte, así como apoyar el desarrollo de medidas preventivas y contramedidas médicas.
Según la NASA, comprender estos riesgos antes de enviar humanos a Marte es esencial, y AVATAR representa un paso clave para lograrlo, con beneficios que podrían extenderse mucho más allá de la exploración espacial.

Ayuda personalizada
Según Bleacher, AVATAR podría ayudar a definir medidas que garanticen la salud de las tripulaciones en futuras misiones al espacio profundo, “incluida la personalización de los kits médicos para cada astronauta”.
Los chips utilizados en el experimento contienen específicamente tejido de médula ósea, responsable de producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, lo que la convierte en un indicador clave para evaluar enfermedades y la respuesta del sistema inmunológico a distintos tratamientos.
El científico además explicó que para los ciudadanos en la Tierra, esta investigación “podría impulsar avances en tratamientos individualizados para enfermedades como el cáncer”.
El experimento ampliará el conocimiento científico sobre el envejecimiento y diversas enfermedades, impulsará el uso de tecnologías biomédicas avanzadas y contribuirá a mejoras en la atención sanitaria, incluidos tratamientos contra el cáncer.
Con información de EFE.