Minuto a Minuto

Nacional Netflix abre nuevas oficinas en México y se convierte en sede central para América Latina
La inauguración de las oficinas de Netflix representa un paso más en el crecimiento de la multinacional, así como el de su plantilla en México
Entretenimiento Shia LaBeouf es acusado de agresión durante el Mardi Gras en Nueva Orleans
Shia LaBeouf fue arrestado después de ocasionar un altercado en Royal Street, una zona turística en Nueva Orleans
Nacional Sergio Mayer solicita licencia indefinida como diputado; participará en La Casa de los Famosos
En votación económica, el Pleno de la Cámara de Diputados aprobó la licencia por tiempo indefinido solicitada por Sergio Mayer Bretón
Internacional Juez impide deportar a alumno de Columbia detenido por participar en protestas pro Gaza
"Esto es un paso importante para defender lo que el miedo intentó destruir: el derecho a hablar por la paz y la justicia", declaró Mahdawi
Nacional Reconocen a Isla Pasión como la mejor playa del mundo en 2026
El destino destaca por sus aguas cristalinas, entorno natural y biodiversidad, factores que lo han posicionado como uno de los atractivos más representativos del Caribe mexicano
No realizar ejercicio físico, un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer
Imagen de archivo de las manos de un adulto mayor. EFE/Darek Delmanowicz

La actividad física puede retrasar hasta siete años la aparición de síntomas de la enfermedad de Alzheimer en personas con riesgo de padecerla, según constató una investigación que recoge este lunes la revista Nature Medicine.

Un equipo de científicos de Australia, Canadá y Estados Unidos ha hecho seguimiento durante 14 años a casi 300 personas con alzhéimer preclínico, que no tenían síntomas de la enfermedad pero presentaban una elevada acumulación de proteínas Tau y Beta-amiloide en el cerebro, lo que les convertía en pacientes de riesgo.

Los científicos pretendían averiguar si la actividad física, aún siendo moderada, influía en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Sus resultados han confirmado que sí.

Los adultos mayores que caminan menos de tres mil pasos al día y tienen niveles elevados de la proteína Beta-amiloide en el cerebro, claramente asociada al desarrollo del Alzheimer, muestran un deterioro cognitivo más rápido en comparación con las personas más activas.

Por el contrario, el desgaste cognitivo y la pérdida de funcionalidad en actividades de la vida cotidiana se retrasa una media de tres años en las personas que caminan entre tres mil y cinco mil pasos al día, y una media de siete años en las que andan, al menos, entre cinco mil y siete mil 500 pasos al día.

Nuestro hallazgo demuestra que aumentar el número de pasos, aunque sea ligeramente, puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad de Alzheimer en personas con alto riesgo de desarrollarla”, señala uno de los autores, Jasmeer Chhatwal, neurólogo del Mass General Brigham, un consorcio de investigación médica entre la Universidad de Harvard y los hospitales más prestigiosos de Boston.

A juicio de Chhatwal, su descubrimiento explicaría por qué algunas personas con riesgo de alzhéimer se deterioran más rápidamente que otras a nivel cognitivo, al tiempo que permitiría usar los cambios en el estilo de vida como estrategia terapéutica.

Cada paso cuenta

Los investigadores analizaron los datos de 296 participantes de entre 50 y 90 años del Estudio sobre el Envejecimiento Cerebral de Harvard, todos ellos sin deterioro cognitivo al inicio del estudio.

Utilizaron una prueba no invasiva que mide la actividad metabólica del cuerpo humano en tiempo real (Tomografía por Emisión de Positrones, PET) para medir los niveles basales de Beta-amiloide en las placas y de Tau en los ovillos neurofibrilares del cerebro de los participantes.

Paralelamente, midieron la actividad física de los participantes con podómetros de cintura.

Los participantes se sometieron a evaluaciones cognitivas de seguimiento anual durante un periodo de entre 2 y 14 años (una media de 9,3 años), y un subgrupo se sometió a también pruebas PET para analizar los cambios en la proteína Tau.

Los resultados mostraron que un mayor número de pasos se relacionó con tasas más lentas de deterioro cognitivo y una acumulación más lenta de proteínas Tau en los participantes con niveles basales elevados de proteína Beta-amiloide.

El ejercicio, por tanto, provoca que la acumulación de la proteína Tau sea más lenta, y la falta del mismo tiene el efecto contrario.

Nuestro estudio demuestra que cada paso cuenta, e incluso un aumento pequeño de actividad redunda en una mejora de la salud cerebral y cognitiva. Mantenerse físicamente activo es una forma de proteger el cerebro”, señala otra de las autoras, Wai-Ying Wendy Yau, neuróloga del Mass General Brigham, en un comunicado del centro.

De cara al futuro, los investigadores tienen previsto profundizar en qué aspectos de la actividad física pueden ser más importantes para ralentizar el alzhéimer, y en los mecanismos biológicos que subyacen tras esta influencia.

Los autores consideran fundamental que este trabajo pueda ayudar a diseñar ensayos clínicos futuros que prueben intervenciones con ejercicio para ralentizar el deterioro cognitivo en la vejez, especialmente en personas con un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad de Alzheimer.

Con información de EFE