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Y a todo esto, a propósito del festín de los legisladores de Morena en el Saint Regis: ¿de dónde vino la lana?

Aparte de que se la gastaron como si les sobrara, violando la moral de su movimiento, ¿de dónde la sacaron?

¿De sus dietas de congresistas? Serán dietas de engorda que ni conocemos. ¿Seguro están ganando menos que la Presidenta, como dice la ley?

¿La sacan de negocios privados, que no tienen que ver con la política? Eso sugiere el senador morenista, rey de los vuelos en primera clase, Fernández Noroña: todo lo saca de sus ingresos privados.

O sea, que es empresario o negociante, además de político, igual que sus colegas legisladores de Morena. De acuerdo. ¿Viven entonces de la plusvalía del trabajo de otros, como decía Marx?

Quizá son sólo inversionistas: ya tenían dinero de familia, ahora lo invierten en bancos y casas de bolsa y viven de sus intereses. Viven entonces de las plusvalías del capitalismo financiero y sus cuevas de usura, como escribió Lenin.

Que los políticos de Morena sean empresarios o inversionistas podría explicar todo de sus dispendios, aunque la verdad no explica nada, nada que ellos puedan explicar.

Y aunque pudieran.

Nada se ajusta al perfil moral de austeridad que pregonan para la República.

Lo que se ve desde la República es que se untan el dinero en porciones pantagruélicas, incompatibles con sus ingresos.

Y hacen caso omiso de lo que su Presidenta les mandó, prudentemente, en un escrito reciente: que sean discretos, que no hagan cosas como reventarse en el Saint Regis, a bar abierto, con dinero cuyo origen no pueden explicar.

Y aunque pudieran.

Ojo, amigos de Morena: en algún momento de debilidad moral, el pueblo bueno, al que le alcanza para vivir con un par de zapatos y dos trajes, podría preguntarse: “Y por qué nosotros no vamos a las fiestas de esos que trabajan para nosotros. Por qué no nos invitan de su dinero, ya que tienen tanto”.

Tienen mucho, es verdad. Y no hemos empezado a hablar de casas y millones inexplicables, y de otros detalles de la condición de nuevos ricos que ostentan, en su implosión moral, los políticos de Morena.