Minuto a Minuto

Nacional El INE, censor de muecas, gestos y sarcasmo
         En fin, que vienen días difíciles para el oficio, pero eso es siempre un reto, burlar al censor, lo que es un ventajoso ejercicio de inteligencia de la que ellos carecen
Nacional El caso Ayotzinapa como “una prioridad de Estado”: Sheinbaum
La Secretaría de Gobernación apuntó que "se agotarán todas las líneas de investigación y se fortalecerán las tareas de búsqueda"
Nacional Otro detenido relacionado con el caso Dafne Zapata
Juan Jesús “M” es hermano de Estrella Mora, la mujer denunciada por la muerte de Dafne Zapata Quintos durante un campamento de verano
Economía y Finanzas Veracruz se posiciona entre los estados con mayor ocupación laboral del país
Veracruz redujo su desempleo a 1.9% en el 2T-2026, ubicándose 8º a nivel nacional con 3.4 millones de personas ocupadas (98.1% de la PEA)
Internacional Trump intensifica sus políticas para frenar la inmigración con más restricciones de visas
El Gobierno de Trump ha endurecido más las restricciones para obtener visas y entrar a EE.UU., en medio de un récord de deportaciones

Fui a conocer la exquisita librería que inauguró mi querida Valentina Trava. Ella es una lectora aguda y una curadora literaria tremenda. Mi astigmatismo y mi vista cansada fueron los salvoconductos para que me permitiera subirme a la escalera de su librero y así admirar los títulos que ella ha seleccionado a mano. Me hice de ejemplares de Svetlana Alexiévich, Alice Munro y Doris Lessing. También me recomendó la novela Tiene que ser aquí de Maggie O’Farrell. Entre las joyas se asomó un libro de pasta dura de Nórdica Libros titulado Cuestionarios Proust: 101 personalidades reflexionan sobre el amor, la muerte, la felicidad y el significado de la vida, editado por Graydon Carter (director de Vanity Fair) e ilustrado por Risko. El cuestionario no fue inventado por Proust, sino que era un juego de salón parisino que ofrecía una excusa para la charla, las risas y la reflexión en el círculo burgués de amigos del novelista. Al parecer lo popularizó Antoinette Faure, la hija del presidente francés Félix Faure en el siglo XIX. Ella hacía tertulias e invitaba a sus amigos a contestar preguntas acerca de sus virtudes favoritas, sus ideas de miseria, estados de ánimo y muchas otras. Los invitados escribían sus respuestas en un cuaderno rojo con tapas de cuero. Proust contestó dos veces el cuestionario de Faure y más tarde publicaría sus respuestas en un texto titulado Confidencias de salón escritas por Marcel. Así que su nombre quedó asociado al cuestionario que más tarde se popularizó en Europa y que “capturaba la psicología prepop del siglo XX”. Graydon Carter confeccionó una versión moderna del cuestionario convirtiéndolo en “un inventario rápido de nuestras vidas” y lo puso frente a una lista de personalidades de distintos ámbitos de la vida pública. Las respuestas asombran y divierten, nos permiten —cual voyeristas— intuir la manera de ser de varios famosos (me recordó al chismógrafo de la prepa).

La felicidad perfecta de Margaret Atwood es: “Una canoa, nubes y claros, y ningún plazo de entrega a la vista”. Su mayor pesar es no ser cantante de ópera y gustosa viviría en un árbol. Para David Bowie leer es su mayor dicha y lo que más le gusta de un hombre es que “devuelva los libros”. Salman Rushdie es más feliz “ahora y aquí” y le fascinaría saber cantar. Arthur Miller encuentra dicha en “una noche de buen dormir” y su mayor miedo es perder la memoria, le desagrada la gente arrogante. Shirley Maclaine considera que la virtud más sobrevalorada es la monogamia. Carolina Herrera teme perder sus recuerdos. A Joan Didion le choca de sí misma dejar las cosas para más tarde, juega al solitario en su computadora y cae en pereza depresiva. La felicidad de Sting es cantar hasta la extenuación. Donald Trump abusa de la frase “¡estás despedido!” y uno de sus escritores favoritos es él mismo.

Cierro con Marcel Proust: “Mi rasgo más característico: un anhelo de ser amado o, para ser más precisos, de ser acariciado y mimado más que admirado”.