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Leo en los comunicados de los empresarios de México, del Consejo Coordinador Empresarial y del Consejo Mexicano de Negocios, algo más que lo que dicen, una sombra de lo que recuerdan. Y de lo que anticipan.

Recuerdan, creo, anticipan la posibilidad de un costoso fin de gobierno del presidente López Obrador. Un final de mandato a coletazos, tan destructivo como el de José López Portillo en 1982, cuando nacionalizó la banca.

López Portillo pudo hacer aquello porque tenía la mayoría calificada en el Congreso, la misma que hoy quiere tener el presidente López Obrador, sin haberla ganado.

Yo celebré la nacionalización de la banca de López Portillo en su momento. Entendí luego que había sido una pésima decisión y que me había equivocado.

Porque López Portillo heredó al gobierno siguiente, de Miguel de la Madrid, no sólo el desastre de sus decisiones de gasto público, sino una enorme deuda pública adicional, que era pagar por la banca nacionalizada y por la deuda privada.

El de Miguel de la Madrid fue un gobierno ahogado por el déficit público, -16 por ciento del PIB, y por una crisis profunda de credibilidad de lo que hoy llamamos los mercados.

López Portillo no sólo terminó mal su gobierno, dejó una herencia negativa que obligó al presidente De la Madrid a ser un administrador de la crisis heredada, un pagador insolvente de la deuda pública, un mandatario con pobres márgenes de iniciativa y de maniobra.

Por todo eso, el sexenio de Miguel de la Madrid fue el sexenio de La Crisis, años de desgracia política y financiera a la que la naturaleza añadió el terremoto de 1985.

Creo que la sombra del fin del gobierno de López Portillo ronda la memoria de los empresarios mexicanos cuando ven el fin del gobierno de López Obrador.

Los empecinamientos de este fin de gobierno, como tener mayorías calificadas en el Congreso e imponer una caótica reforma judicial, pueden generar una crisis de alto impacto.

Una crisis que defina no sólo un mal fin de gobierno de López Obrador, sino un mal inicio de gobierno para Claudia Sheinbaum, un inicio que la marque, para mal, el resto de su mandato.