Minuto a Minuto

Internacional Avión pequeño se estrella en Washington; piloto y dos pasajeros murieron
Autoridades de Washington se movilizaron por el accidente de un avión pequeño gracias a la notificación de alerta del iPhone de una de las víctimas
Internacional Artistas pintan en aerosol un muro de 700 metros en Praga
30 artistas de todo el mundo pintan un muro de 700 metros en Praga para crear 1.800 m² de arte callejero antes del 30 de junio
Deportes ‘Hot dogs’ a 2 dólares. Cómo el Estadio de Atlanta se negó a los altos precios del Mundial
El Estadio de Atlanta es una excepción donde la "inflación" de la FIFA en los precios de alimentos y bebidas no ha conseguido imponerse
Deportes Lamine Yamal supera récord de Lionel Messi en Mundiales
Lamine Yamal inscribió su nombre en la historia de los mundiales al desplazar un registro que pertenecía al argentino Lionel Messi
Internacional Murió Ramiro Valdés, vice primer ministro de Cuba
El comandante Ramiro Valdés Menéndez participó en la considerada primera acción armada contra el régimen de Fulgencio Batista
Beber alcohol y dormir en un ambiente similar a un avión sería malo para el corazón
En la imagen, varias botellas de cerveza. Foto de Adam Wilson / Unsplash

El consumo de alcohol durante un vuelo, en combinación con la presión de la cabina, podría suponer un riesgo para la salud cardíaca de los pasajeros que duermen, sobre todo en los trayectos largos, ademas de afectar a la calidad del sueño, sugiere un estudio hecho en laboratorio.

La investigación que publica Thorax, del grupo British Medical Journal, y realizada por investigadores alemanes señala que esa combinación reduce el oxígeno en sangre y aumenta la frecuencia cardíaca, incluso en personas jóvenes y sanas.

Cuanto mayor es el consumo de alcohol, mayores pueden ser estos efectos, sobre todo entre los pasajeros de más edad y los que padecen enfermedades preexistentes, afirmaron los investigadores.

El estudio se realizó en laboratorio, en una cámara de altitud, que asemeja el ambiente en la cabina presurizada de un avión, y en un laboratorio del sueño.

Un ambiente simulado “difiere significativamente de un viaje normal, donde las expectativas y condiciones varían”, según el investigador Esteban Ortiz, de la Universidad de las Américas (Ecuador), que no participó en la prueba, citado por Science Media Centre, una plataforma de recursos científicos para periodista.

Para el estudio, se formaron dos grupos de entre 18 y 40 años. La mitad se asignó a un laboratorio del sueño en condiciones normales de presión atmosférica ambiente (nivel del mar) y la otra a una cámara de altitud que imitaba la presión de cabina a altitud de crucero (2 mil 438 metros sobre el nivel del mar).

Beber alcohol y dormir en un ambiente similar a un avión sería malo para el corazón - vuelos-avion-1024x683
Foto de Philip Myrtorp en Unsplash

12 personas de cada grupo durmieron durante 4 horas sin haber bebido alcohol y otras tantas habiendo bebido durante una noche, seguida de dos noches de recuperación y otra noche en la que se invirtió el proceso.

Los participantes bebieron una cantidad de vodka puro equivalente a dos latas de cerveza o dos copas de vino en vodka. El ciclo de sueño, la saturación y la frecuencia cardíaca se monitorizaron continuamente durante cuatro horas.

El análisis final incluyó los resultados de 23 personas en el laboratorio del sueño y 17 en la cámara de altitud.

La combinación de alcohol y presión de cabina simulada provocaba una caída de la saturación de oxígeno en sangre a una media de algo más del 85% (para la mayoría de personas el nivel normal es 95 por ciento superior) y un aumento compensatorio de la frecuencia cardíaca a una media de casi 88 latidos por minuto durante el sueño.

Para los que durmieron en cámara de altitud pero sin beber alcohol la saturación media fue del 88 por ciento y algo menos de 73 latidos.

Los que permanecieron en el laboratorio del sueño registraron 95 por ciento de saturación y un poco menos de 64 pulsaciones entre los que no habían bebido alcohol.

En cuanto al sueño, el de tipo más profundo se redujo a 46.5 minutos bajo la exposición combinada de alcohol y presión de cabina simulada. En el laboratorio del sueño esa fase duro 84 minutos para los que habían bebido y 67.5 minutos para los que no.

Los investigadores reconocen el pequeño tamaño de la muestra de su estudio y que los participantes eran jóvenes y sanos, por lo que no reflejan a la población general. Además el sueño se hizo decúbito supino, una postura que no es posible para quienes viajan en clase turista.

En todo caso, consideraron que, “en conjunto, estos resultados indican que, incluso en individuos jóvenes y sanos, la combinación de la ingesta de alcohol con dormir en condiciones hipobáricas supone una carga considerable para el sistema cardiaco y podría provocar una exacerbación de los síntomas en pacientes con enfermedades cardiacas o pulmonares”.

En su comentario del estudio, Ortiz señaló que el alcohol se consumió tipo chupito, cuya ingesta puede ser más brusca que una copa de vino o una cerveza a lo largo de un vuelo, generalmente más prolongado, además, excluyó el factor de la alimentación, que puede influir considerablemente en los resultados.

Con información de EFE