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El mercado electoral de México tiene cuatro segmentos cuyo tamaños, en términos de votos posibles, referí ayer con estas cifras:

Leales: 21% (voto duro para AMLO).

Switchers 1: 21% (votantes muy pro-AMLO).

Antis: 23% (voto duro anti-AMLO).

Switchers 2: 35% (votantes “huérfanos”, distantes de AMLO pero sin casilla elegida ni preferente).

Las creencias de esos segmentos son variables y mixtos, pero puestos a definirlas en sus rasgos fundamentales dibujan una sociedad dividida en dos polos, dos órdenes de expectativas y exigencias públicas respecto del gobierno que van a elegir.

De un lado, es visible un polo de la sociedad que quiere un gobierno paternalista, que le resuelva casi todo, que sea como un papá.

Del otro lado, hay un polo de la sociedad que quiere salir adelante por su propio esfuerzo, con un gobierno que lo ayude, sobre todo en el sentido de no estorbarlo y dejar que se creen oportunidades que cada quien pueda aprovechar por sí mismo.

Todo esto puede leerse en el libro Switchers S2. El segmento de la orfandad, de Gabriel González-Molina, que gloso estos días en tributo a su novedad y su riqueza. Los polos mencionados, según el mismo libro, tienen una expresión geográfica, dibujan tres Méxicos: un sur paternalista, un norte individualista y un centro mixto. Hablo de tendencias dominantes, no de totalidades redondas.

Los candidatos y partidos que logren atraer hacia su causa el voto de los switchers, dice González-Molina, en especial el 35% de los switchers 2, que no se sienten representados por nadie, ganará la elección.

Muy interesante en los matices del libro es que, entre los segmentos switchers (el 1 proclive a AMLO y el 2, distante de él) haya una comunidad de exigencias y agravios en cuatro asuntos claves que, apenas se mencionan, resultan obvios, reflejan lo que cualquiera puede reconocer como problemas claves del país en que vivimos.

Estos cuatro agravios o exigencias públicas compartidas son: el rechazo a la corrupción, el aumento de la violencia, no sentirse seguro y los servicios de salud.

Vale la pena precisar los matices de los reclamos compartidos en estos cuatro ámbitos. Trataré de hacerlo mañana.