Minuto a Minuto

Nacional Diputados aprueban reducción de la jornada laboral
La reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas en México fue aprobada por 411 votos a favor, 58 en contra y cero abstenciones
Nacional Reconoce embajador Ronald Johnson “gran golpe” contra el narco en BCS
Ronald Johnson subrayó que la cooperación bilateral en materia de seguridad está generando resultados
Internacional Trump asegura que sus nuevos aranceles no requerirán de ninguna aprobación del Congreso
Trump aseguró que los nuevos aranceles activados hoy mismo "son un poco más complejos, pero probablemente mejores"
Entretenimiento Así fueron los últimos años de Héctor Zamorano, exintegrante de La Academia
Hasta el momento se desconoce el motivo de la muerte de Héctor Zamorano, aunque se especula que padecía de una enfermedad degenerativa
Nacional Banamex estima que 30 % del empleo formal en México podría ser automatizado por la IA
El Área de Estudios Económicos de Banamex advierte que 'La IA abre espacio a nuevos puestos si se acompaña de reconversión y capacitación'
#LaPeorMamá. Otra vez godín
Foto de Archivo

Muchas veces me preguntaron:
– ¿Regresarías a trabajar?
Como buena ama de casa respondía:
– Trabajo mucho en mi casa, los niños, ir y venir, y por supuesto mis cursos de paternidad.
– Bueno, pero a una oficina.
– La verdad no creo. Vida corporativa de nuevo, horarios. No. No creo regresar. Estoy muy cómoda y muy feliz.

Un buen día me comenta mi comadre, que trabaja en una compañía para la que ya trabajé, que hay un puesto de project manager, que siempre me ha gustado por cierto, que si me interesa aplicar.
– Es un puesto para ti, comadre.- Me dijo.
– Tú lo que quieres en convencerme. Pero no sé.
– Piénsalo. Aún falta para que se abra la vacante.
Así pasaron los meses. Y cada vez que nos veíamos me preguntaba. Y yo me debatía entre mi comodidad y lo nuevo y no decía ni sí ni no.
Cuando por fin llegó el momento de enviar CV y aplicar me escondí como dos semanas de mi comadre, lo cual no es nada sencillo, porque no me podía decidir.

Cuando lo hablé con el señor de la casa sobre el tema, me dejo casi igual.
– En lo que tú decidas, yo te apoyo.
¿En serio después de 20 años aún no sabe que necesito aprobación para hacer las cosas?
– ¿Tú sabes lo que significaría esto? ¿Todos los cambios que tendríamos que hacer? ¿Las cosas a las que tú tendrías que entrarle de las cuales yo me encargo hoy por hoy?
– Pues claro que no, no tengo idea. Pero, ¿para que me preocupo? Con tu preocupación es suficiente. Pero en lo que se necesite cuenta conmigo.

Cuando le platiqué a mis hijos se emocionaron mucho. Yo no sé que piensen que voy a hacer, pero les encantó la idea de que trabaje.
– Van a cambiar algunas cosas. Vamos a tener que ajustarnos en algunas otras. Voy a necesitar de su ayuda.
– Sí, ma. Nosotros te ayudamos. – me dijo mi hijo mayor.
– Nada más no viajes mucho, eh. – me dijo mi hija.

Lo pensé, lo medité, lo platiqué con una o dos personas y llegué a la conclusión a la que llego cada vez que tengo que tomar una decisión importante: ¿qué es lo peor que puede pasar?
¿Qué no me guste, que sea demasiado complicado con los niños? ¿Qué ya no quiera? Siempre me puedo ir, pero quedarme con el qué hubiera pasado es demasiado para mí.

Y así, sin más, apliqué para la chamba. Acudí a entrevistas después de más de 10 años de la última y dije “sí me aviento el reto”.

Y hoy, heme aquí, a punto de firmar mi contrato para regresar a ser mamá godín. Deséenme éxito.

Gracias por leer
#LaPeorMamá