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#LaPeorMamá. ¿Qué onda con el Halloween?
Foto de Archivo

Les voy a ser bien honesta. Nunca me ha encantado la onda del Halloween. Sobre todo porque soy bien floja y coda. Eso de gastar un dineral en disfraces no me gusta, eso de estarse maquillando tampoco, porque soy bien piedra para hacerlo.

Por fortuna o gracia de quién sabe quién (para mí, de Dios), mis hijos han estado siempre en colegios donde en lugar de celebrar Halloween, se celebra el Día de Muertos. Sí, escuelas católicas.

Y no, no entraré en discusión o debate de si el Halloween es del diablo o no. Solamente, a mí me conviene porque me da flojera disfrazar a mis hijos.

Pero el punto que vengo a exponer el día de hoy no tiene que ver con eso. Igual los traumo, igual en unos años me vuelvo loca porque al no haberlos disfrazado me pidan disfrazarse; no lo sé. Mi punto hoy es preguntar: ¿qué onda con los disfraces de los chavitos, los niños, hasta los bebés?

Yo sé que hay mucha gente que disfruta mucho disfrazarse, lo cual me parece maravilloso, pero de verdad me ocasiona mucho estrés los disfraces que le están poniendo a los niños.

¿Qué pasó con las brujitas, los fantasmas, las calabazas y los dráculas? ¿Por qué estamos viendo niños disfrazados de Stranger Things, Dhamer, y Huggy Wuggy, entre otros más o menos del estilo?

No sé que me da más estrés; que los papás consideren chistoso disfrazar a sus hijos de esos personajes o que los niños lo pidan, cuando no son personajes para su edad.

De verdad me da miedo todo lo que las mentes de nuestros niños están absorbiendo a pequeñas edades. Y me da más miedo que como papás lo tengamos tan normalizado.

Sí, ya me volví esa tía: la que se escandaliza, la que no puede creer que los niños estén tan “adelantados” a su edad.

Estoy tal cual como en la canción ‘¿A dónde vamos a parar?’

Gracias por leer
#LaPeorMamá