Minuto a Minuto

Nacional No puede llamar a la revocación
No sé por qué insisten en violar la Constitución, cuando no se ha perdido la confianza en ella. Al contrario
Nacional Ejército despliega mil 170 elementos en tres estados para reforzar la seguridad
El despliegue de los elementos militares tiene el objetivo de reforzar la seguridad y contener la actividad delictiva
Nacional El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, llega a México
El canciller Juan Ramón de la Fuente recibió al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en Quintana Roo
Internacional Trump afirma que EE.UU. desconocía que Israel atacaría un campo de gas en Irán
Trump advirtió que Israel no atacará el campo de gas Pars Sur en Irán, salvo si este vuelve a atacar refinerías en Qatar
Internacional Mueren cuatro mujeres en Cisjordania por impacto de misiles iraníes
Las mujeres murieron a consecuencia del ataque por parte de Teherán contra suelo israelí que afectó al sur de Cisjordania

Mienten como si nunca fueran a ser desmentidos.
Florestán.

A César Yáñez lo conocí a finales de los 90, con Andrés Manuel López Obrador presidente del PRD y más aún en la primera elección para jefe de gobierno del entonces Distrito Federal, en 1997, que ganó con Cuauhtémoc Cárdenas. Él arrasó en la ciudad y provocó que el PRI perdiera su mayoría histórica en la Cámara de Diputados.

A su victoria como primer gobernante sexenal en la capital del país, en 2000, César estuvo siempre a su lado. Ya en el cargo, fue su vocero y más, su fiel escudero. Así lo asistió durante su gobierno, en el desafuero, en la campaña presidencial de 2006, en su presidencia legítima, en su segunda campaña en 2012 y en la tercera de 2018 que lo llevó a la presidencia de la República, siempre con él. Pero se cruzó el manejo mediático de su boda en septiembre de 2018, se alteró y lo alejó de su vera.

El 30 noviembre, el secretario particular del electo, Alejandro Esquer, lo dejó fuera de la foto oficial y lo desinvitó a la toma de posesión. López Obrador le dio un cargo, lo confinó en una congeladora de su palacio y nombró a Jesús Ramírez como su encargado de prensa.

Y así pasaron tres años, seis meses y 29 días, confinado, cuando ayer lo sacó de su torre de Londres del Zócalo y Adán Augusto López Hernández le dio posesión como subsecretario de Gobernación, la misma mañana que la portada de La Jornada lo confirmaba como precandidato presidencial, justo a la llegada de César Yáñez.

Cosas de la lealtad y de los proyectos sucesorios.

RETALES

1. DESDÉN.- Le contaba que la tragedia de San Antonio, suma ya 53 muertos migrantes, le era ajena a gobernantes, sociedad y la mayoría de los estadunidenses que desconocen dónde está esa ciudad. El New York Times y el Washington Post no tuvieron ayer una línea en sus primeras planas para esta desgracia. Lo del sur, les es ajeno a los del norte. El tema es de México, aunque se quiera ubicar solo allá;

2. INCONTROLABLE.- El asesinato de periodistas se encuentra en un punto fuera de control, como todos los homicidios dolosos que al día de ayer llegaron a 124 mil 725. A la puerta de su casa, ayer por la mañana en Ciudad Victoria, Tamaulipas, fue asesinado a tiros el periodista Antonio de la Cruz que salía con su hija que tiene un tiro en la cabeza y está al borde de la muerte. Doce periodistas asesinados en seis meses, uno cada quince días. Los otros datos; y

3. ERROR.- Fue un error del presidente utilizar el término hitleriano contra un ciudadano mexicano, judío y comunicador. El rechazo de la comunidad fue rotundo. En las redes, sus seguidores multiplicaron el antisemitismo solo por apoyarlo, que es el daño más grave. Carlos Alazraki sabe lo que dice y aguanta. La propaganda antijudía no la podemos permitir y menos replicar. Se impone hoy una disculpa presidencial.

Nos vemos mañana, pero en privado.