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l aumento súbito del precio de la gasolina a principios de 2017 casi provocó un motín. Fue uno de los caballitos de batalla de la campaña de López Obrador hacia la Presidencia.

El famoso y oprobioso “gasolinazo”. Nunca sucedería eso con su gobierno, prometió López Obrador en campaña. Durante su gobierno, el precio de la gasolina bajaría. Luego, ya en el gobierno, dijo que no subiría.

Luego, que no subiría más que la inflación. Ninguna de las tres cosas se han cumplido, porque México importa la mayor parte de la gasolina que consume y el precio de ésta viene de fuera.

Lo que el gobierno puede hacer para mantener bajo el precio de la gasolina es renunciar un poco más o un poco menos al 40 por ciento de impuesto especial que cobra a la venta de gasolina.

Puede bajar el precio cobrando menos impuesto, pero asumiendo el respectivo agujero fiscal.

Esto es lo que ha venido haciendo desde el año pasado. Calcula el periodista económico José Yuste que la hacienda pública ha dejado de ingresar por ese mecanismo, durante 2021, unos 100 mil millones de pesos. La renuncia al cobro del impuesto a la gasolina ha crecido este año.

La gasolina que viene de fuera cuesta más, por el gran desarreglo del mercado energético provocado por la invasión rusa a Ucrania. La gasolina sigue vendiéndose en México por ahí de los 21 pesos, porque incluye la renuncia fiscal del Estado. De otro modo andaría en 40 por ciento más, en unos 27 pesos.

El cálculo de otro periodista económico, Enrique Quintana, es que, de mantenerse así las cosas, el agujero fiscal para el gobierno podría llegar a los 300 mil millones de pesos durante 2022.

El Presidente está atrapado entre los precios que tiene que pagar por la gasolina, los impuestos que no puede cobrar y su promesa de que acabaría con los gasolinazos. Pero estamos en medio de un gasolinazo del tamaño de la invasión  de Ucrania.

La trampa social de la gasolina es que su consumo beneficia sobre todo a la clase media y alta, que el Presidente desdeña, y poco o nada a los pobres, a los que dice dedicar sus esfuerzos.