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La Casa Gris exhibe algo irrefutable: aun pagando fortunas en publicidad, Peña no pudo evitar que los periódicos publicaran todo sobre la Casa Blanca; aun sin pagar un centavo de publicidad (salvo a La Jornada) la 4T evita que, salvo dos excepciones, los periódicos publiquen sobre la Casa Gris.

Ese control castrochavista de la prensa tradicional que ejerce el actual gobierno, está provocando que el tema de la Casa Gris sea censurado para la inmensa mayoría de los votantes, y se quede apenas en la minoría más enterada (el “círculo rojo”) del país, que se mueve básicamente en Twitter.

Aunque es cierto que, a pesar del control castrochavista, el asunto de la Casa gris está bien ensartado en la opinión pública y servirá de ariete de los candidatos de oposición, en los debates contra Claudia Sheinbaum o Adán Augusto López, quienes tendrán que defender algo imposible de defender.

De ahí que, aun con ese control castrochavista, el gobierno está vuelto loco para encontrar la manera de tumbar, como sea, al periodista Carlos Loret, quien ya cruzó el Rubicón y fue, es y seguirá siendo el ventilador que más publique la corrupción casi generalizada de la autollamada “4T”.

Una corrupción que es lógica en un régimen de la naturaleza de este, que adjudica a dedo, sin transparencia y a quien le dé la gana, más de 80 por ciento de las obras públicas. En un día promedio, otorga 308 contratos de manera oculta, y 45 por concursos que se pueden verificar públicamente.

Dejemos que, al no licitar, este gobierno viola el artículo 134 de la Constitución, y que las leyes mexicanas señalan que la licitación pública tiene que ser regla, y que la otorgación a dedo de obras sólo es permitida de manera excepcional.

Es que fomenta la corrupción; y a Carlos Loret le lloverán cada día tips periodísticos, documentos oficiales, revelaciones, un cúmulo de información sensible, de parte de los adversarios internos del presidente; y de Claudia Sheinbaum y de Adán Augusto, que son los precandidatos oficiales.

Pero nada de esa información sensible aparecerá en los medios tradicionales, por mucho que al presidente lo traicione el inconsciente, cuando dice que en México los medios están cerca del poder y no del pueblo ¡Pero si él es el poder! ¡Y la inmensa mayoría está cerca de él!

Lo que algunos diarios permiten es la crítica al gobierno de algunos de sus articulistas muy conocidos. En un gobierno fuerte como éste, es de elogiar que ciertos propietarios soporten la flama de la mañanera por permitir que esos articulistas muy conocidos sigan ejerciendo la crítica.

Entonces, el cuartito está igualito: el presidente gana en la masas, y pierde en el círculo rojo.