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En México puedes ser candidato presidencial sin permiso del presidente (como Calderón), pero no puedes ser presidente sin el palomeo del presidente (como el actual). Lo sabe muy bien Ricardo Monreal, quien ayer dijo que quiere ser candidato “a la buena”.

La candidata del presidente es Claudia Sheinbaum, a quien tendrá que hacer transitar a fuerzas, arando en el mar, pues no tiene resultados como jefa de Gobierno, no es negociadora, no emociona a nadie y no tiene fuerza propia. Pero es quien quiere el presidente.

Monreal es exitoso. Dio todo al presidente en el Senado, por sus dotes de negociador; y en Morena creen que fue, por su operación en contra, que perdieron la CDMX, y la mayoría legislativa para poder hacer cambios constitucionales. Puede ser el necesario.

Porque en política no basta con ser querido: hay que ser necesario. Y, en el momento de mayor polarización del país en un siglo, Monreal es el único aspirante que transita tanto en una franja del grupo político en el poder, como en la oposición. Su jefe sabe eso.

Por ejemplo, por cercanía ideológica, a Peña se le hacía más querido Anaya para inclinarse por él si Meade no prendía. Pero Anaya dijo rapidísimo que encarcelaría a Peña si ganaba. Entonces a Peña se le hizo necesario el otro candidato: el actual presidente.

Monreal que, como el presidente, a eso sí le sabe, ayer fue muy claro en que su idea es hacerse el necesario:

“Ni quiero ser excluido ni quiero ser impuesto por nada y por nadie; quiero ganarme la confianza de mucha gente dentro de Morena y participar en el partido, en su momento y ganarme a la “buena” la candidatura presidencial”.

Y, sí: el presidente más fuerte en un siglo quiere a Sheinbaum. Pero la convirtió en tiro al blanco tres años antes. Y ella misma no ayuda mucho, pues puede ser incapaz hasta de operar un bautizo, porque no le llega el cura. Tendrá que ser muy, pero muy impuesta.

Así que, llegado el momento, Monreal puede funcionar como bateador emergente del presidente, porque, aunque es independiente y lleva agenda política propia, es leal al presidente: tienen una historia juntos.

Cuando el presidente empezaba a tomar las riendas del PRD, Monreal le aportó una fuerza extraordinaria dentro del partido porque fue el primer gobernador de la izquierda en México (Zacatecas 1998-2004).

Además, de todos modos Monreal estará en la boleta de 2024, por alguna fuerza política, porque tiene operación electoral nacional, es plural, está a favor de una globalización humanista, del equilibrio entre el Estado y el mercado.

Y posee fuerza política aparte del gobierno, porque la tiene en el Senado.

Puede ser el necesario.