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Nacional Caen 8 personas por despojo en Azcapotzalco, CDMX; uno de ellos con documentos falsos del INVI
Ocho personas fueron detenidas y vinculadas a proceso por distintos casos de despojo de inmuebles en la alcaldía Azcapotzalco
Nacional Aseguran más de 54 mil kilos dextrosa anhidra en Manzanillo, Colima; sustancia es utilizada como precursor químico
La dextrosa anhidra es una sustancia que puede ser usada de forma indebida como agente diluyente o de corte en drogas
Deportes Necaxa destituye al entrenador Martín Varini
Tras los malos resultados en el Apertura 2026, Necaxa anunció el fin de su vínculo con el entrenador uruguayo Martín Varini
Deportes Elena Rybakina vence a Aryna Sabalenka y conquista el US Open 2026
Rybakina derrotó a Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-2 en dos horas y 21 minutos para conquistar el US Open 2026
Nacional Alerta Amarilla en la CDMX para hoy sábado 12 de septiembre de 2026 por fuertes lluvias
El Gobierno de la CDMX activó la Alerta Amarilla por fuertes lluvias para la tarde y noche del sábado 12 de septiembre de 2026

No tengo noticias que exista un país en la tierra más absurdo —surrealista dicen algunos— que el nuestro. Este mes estamos viviendo un acontecimiento que lo confirma. El pasado día 13 se cumplieron 500 años de la caída de Tenochtitlán, esto es el triunfo de la fuerza española unida con las tribus enemigas de los aztecas. Sin embargo, nuestras autoridades quieren celebrarlo de manera surrealistamente triunfal, iluminando los edificios gubernamentales de la Plaza de la Constitución con motivos aztecas.

La avenida 20 de noviembre luce un conjunto tridimensional, en cuyo centro se ve a la Coyolxauhqui, Diosa de la Luna, adornada con grecas aztecas y, en los extremos, dos serpientes emplumadas. En Paseo de la Reforma frente al Ángel, pusieron un mosaico luminoso donde se contempla al centro el Templo Mayor y a sus lados a un Guerrero Águila y a un Guerrero Jaguar.

En la denominada Plaza del Empedradillo, al oriente de la Catedral, se colocó un resplandeciente Calendario Azteca y una de las tres pantallas gigantes de leds —compradas a 18 meses sin intereses—. Las otras dos, una está situada en la calle 16 de septiembre y la otra en el cruce de Insurgentes y Reforma, donde se ubica el Monumento a Cuauhtémoc. Yo me pregunto, ¿si eso se hace para conmemorar una derrota que irán a hacer el día que ganemos un Mundial de futbol?

Además se construyó —con materiales comprados en Home Depot, Sheridan, dixit— en el Zócalo, una réplica de 16 metros de altura del Templo Mayor —que era mucho más grande—, donde el pasado fin de semana se presentó un espectáculo de luz y sonido. (Y entiendo que esto va a seguir cuando menos de aquí al 15 o 16 o 21 de septiembre que es cuando celebraremos que, tres siglos después, les empatamos a los españoles).

Por si fuera poco, el único recuerdo que la ciudad tenía de haberles dado a los españoles para su tunas el 30 de junio del 2020, un antiquísimo ahuehuete conocido como “El árbol de la Noche Triste” porque recordaba que ahí Cortés se sentó a llorar su derrota. Sufrió un cambio de nombre ahora se llama “El árbol de la Noche Victoriosa”. (Sin comentarios).

Otro absurdo, me parece exigir que España nos pida perdón institucionalmente por haber conquistado lo que hoy es México a sangre y fuego, con la cruz y la espada, como si no hubiesen pasado 500 años de historia. Como si el mundo fuera el mismo. Querámoslo o no, de la fusión de la razas nativas, con los españoles, que vivieron siete siglos de dominación árabe, y con la raza negra, la cual trajeron los españoles cuando los naturales de sus encomiendas eran insuficientes, surge la verdadera estirpe de lo que hoy es nuestra (confundida) identidad mexicana.

Ese perdón que exigimos hoy de España, deberíamos solicitarlo, no de manera verbal, sino material y sin hipocresías, a los pueblos originarios de lo que hoy es nuestra nación. Pensamos que dejarlos que se gobiernen y vivan de acuerdo a sus usos y costumbres es permitirles que coman maíz y frijol cocinado con leña; que vivan hacinados en chozas con el piso de tierra; que siembren rudimentariamente en malas tierras de temporal. En fin, que vivan como hace 500 años.

Afganistán

En el aeropuerto de Kabul, capital de Afganistan, aterrizó un avión tetramotor, enviado por una solidaria nación europea con el fin de evacuar afganos que huían del movimiento Talibán. El tetramotor se satura de afganos dispuestos a viajar de pie. Cuando ya no cabe ni uno más, el piloto enciende el avión. Los tres primeros motores funcionan normalmente. La hélice del cuarto motor, después de varios intentos, no gira. El piloto baja y ve a un afgano aferrado a dicha hélice que le dice: Habibi tú dale que yo no me mareo.