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La OMS ya había declarado al Covid-19 como “pandemia” (la cuarta en el mundo desde 1918), cuando el gobierno de México informaba a los ciudadanos que ésta era más leve que una gripe: hoy, México es el tercer país con más muertos por el nuevo virus.

Sin embargo, esas primeras declaraciones, aun viniendo del gobierno, se podrían entender (con ánimo de entenderlas), ya que aún la enfermedad estaba en ciernes. Pero lo trágico es que el gobierno se comportó con igual displicencia hasta el día de hoy.

Por eso los mexicanos han vivido bajo una negligencia de Estado, porque, por ejemplo, la máxima autoridad médica para atender el virus (el doctor Hugo López-Gatell) apareció en público hace una semana sin cubrebocas, contagiado de Covid, según él mismo.

Subsecretario de Salud y vocero oficial para la pandemia, López-Gatell anunció en una conferencia que el coronavirus era más leve que la influencia estacional, que no exigía hospitales especializados, ni servía de nada que un contagiado supiera que estaba enfermo.

Incluso, el propio presidente anunció una “nueva normalidad” en el país, en el mes de junio, como si la epidemia hubiera bajado en intensidad, y sin tener en cuenta que ya se registraban 14 mil muertos, de los “cuatro mil” que había estimado López-Gatell.

“Ya pasó lo más difícil, lo más riesgoso”, informó el mandatario a sus gobernados el 14 de junio.

Nuestro gobierno comunicaba a la ciudadanía una realidad distinta a las de los científicos en el mundo: precisamente en junio, la OMS organizó una conferencia sobre la “infodemia”: es decir, la información incorrecta durante una epidemia.

A esas alturas existía suficiente información científica sobre el virus, tanta que, el 29 de ese junio, la OMS informó: “La pandemia no está ni cerca de terminar”. En ese mes, ya se registraban en el planeta más de 10,1 millones de casos y 501 mil muertes.

En su afán de alejar el pánico, el gobierno actuó con negligencia, porque millones (según las encuestas, seis de cada 10 cree en este gobierno) desoyeron instrucciones científicas, como usar cubrebocas, pues el gobierno nunca ha confiado en el cubrebocas.

Bueno, el encargado de la pandemia salió a pasear a un parque público estando contagiado y, antes, se fue a la playa, aun cuando pidió a la población por televisión, de manera dramática y enfática: “Quédate en casa, quédate en casa, quédate en casa”.

Y el presidente afirmaba: “No voy a usar cubrebocas, porque ya no contagio”. ¿Resultado de toda esta trivialización de la pandemia? Ayer murieron 209 mexicanos más que antier. Y ya van 198 mil 036 fallecidos, con dos millones 195 mil 772 casos confirmados.

Y la verdad es que mucho de esto…

Pudo evitarse.