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No me gusta la palabra resignificar, pero tomó un sentido simple y claro para mí cuando la leí usada para describir lo que unas mujeres sutiles hicieron con la valla que el gobierno les levantó frente a Palacio Nacional.

Las vallas fueron puestas, con placas de hierro, durante dos días. El domingo 7 de marzo de 2021, las destinatarias de las vallas se dieron cita invisible para ir a escribir en ellas los nombres de las mujeres desaparecidas y asesinadas, por cuya ausencia iban a marchar al día siguiente, para recordar sus muertes, y para que no haya una más.

Los nombres en las vallas decían todo lo que había que decir y todo lo que había que evitar: la violencia contra las mujeres, la impunidad, el dolor.

Y también la memoria y la ira.

Los nombres, escritos con pintura blanca sobre las vallas negras, marcaron bien el contraste entre lo que decía el gobierno y lo que decían las mujeres.

Tuvieron el efecto de una metamorfosis: convirtieron la denuncia de las muertes en un manifiesto por la vida.

Las vallas del gobierno negaban, prohibían. Los nombres escritos en blanco fueron el más potente relato de lo que esas vallas querían limitar, disminuir, callar.

El mensaje de encierro y contención de las vallas fue convertido en unas horas en un mensaje de imaginación y libertad.

El portazo que se daba a la protesta se volvió su puerta. Y fue un doble espejo: el del temor que había atrás de las vallas y el de la convicción y el valor que había frente a ellas.

Las vallas pintadas le dieron la vuelta al mundo también como un doble mensaje: el del muro de silencio puesto por el gobierno de México y el de la elocuencia sutil y demoledora de sus mujeres.

Creo que la mejor manifestación y la mayor victoria de las feministas de México este lunes 8 de marzo, fueron alcanzadas el domingo 7.

La amenaza de metal fue respondida con temple risueño, también de acero. Las vallas limitantes resultaron lienzos liberadores, la prohibición dio paso a la libertad.

Las mujeres ganaron la partida, resignificaron la amenaza, la volvieron coraje, memoria y esperanza.