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La crisis económica (en 2018 dejó en menos cero por ciento al PIB, y en 2020 en menos 13.9) metió a la clase media mexicana en un proceso visible de desaparición, que se va viendo en la cancelación del 18 por ciento de las colegiaturas en escuelas privadas.

Un estudio de la Universidad Iberoamericana (plantel privado simpatizante del actual presidente desde la campaña electoral de 2012) indica que 38.8 estudiantes en promedio pierden los colegios, desde preescolar hasta preparatoria.

En agosto pasado, las escuelas privadas pidieron auxilio al gobierno para sobrevivir a la crisis, pero el presidente les dijo que

“eso lo tienen que ver los padres y dueños de los colegios; nosotros tenemos que garantizar primero la educación pública”.

Padres y los propietarios de las escuelas particulares lo que solicitaban al gobierno era:

–Dejar de pagar impuestos mientras transcurriera la pandemia

–Obtener plazos cómodos en el pago de luz, agua, teléfono

–No pagar Impuesto Sobre la Renta

–Que cualquier gasto de un padre de familia fuera deducible de impuestos

La negativa de apoyo a las escuelas privadas coincidió con la premisa del Jefe del Ejecutivo sobre los negocios privados: “Si va a ver quiebra de una empresa, que el empresario asuma la responsabilidad, si van a quebrar que quiebren”.

Hasta diciembre, quebró un millón 10 mil empresas en México, el ocho por ciento del total en el país, según el Inegi, lo cual dejó sin trabajo durante la mayor parte del año a 12 millones de mexicanos integrados a la Población Económicamente Activa.

Trabajadores y propietarios de empresas particulares lo que solicitaban al gobierno era:

–Suspender cuatro meses las aportaciones obrero-patronales a las Afores y al Infonavit

–Sustituir por cuatro meses con recursos públicos las aportaciones obrero-patronales a los otros seguros del IMSS (enfermedades y maternidad, riesgos de trabajo, invalidez y vida, y guarderías y prestaciones sociales)

–Que durante la segunda etapa de la pandemia se subsidiara parte de la nómina.

Pero, bajo la divisa de “si van a quebrar, que quiebren”, el gobierno mexicano fue el antepenúltimo lugar (apenas por encima de la India y Sudáfrica) en tomar medidas para enfrentar la crisis económica por la pandemia.

Según el FMI, México, India y Sudáfrica fueron (de las 20 economías industrializadas y emergentes más importantes) los que menos apoyaron la empresa privada: por eso aquí quebró un millón 10 mil empresas y 18 por ciento dejó la escuela privada.

Ese es el resultado de los dos primeros años del actual régimen para la clase media mexicana, estar en peligro de extinción: un estrato social que había crecido desde 1990, pero que en la elección de 2018 decidió su voto en favor del actual gobierno.

Por eso votó.