Minuto a Minuto

Nacional ¿Cuándo es el Día del Padre este 2026 en México?
Esta es la fecha en que celebrará el Día del Padre en México, este 2016
Nacional Atacan a familia en Azcapotzalco; hay tres muertos, entre ellos un niño
Tres integrantes de una familia murieron en Azcapotzalco, producto de un ataque armado al interior de su casa
Deportes Hamilton gana el GP de Barcelona; 7 pilotos abandonaron la carrera
Lewis Hamilton firmó su primera victoria con Ferrari en el GP de Barcelona, carrera que abandonaron siete pilotos
Internacional Trump felicita a los Knicks por su victoria; “Brunson es una superestrella”, dice
El presidente Trump celebró la victoria de los Knicks y aseguró que Jalen Brunson se coronó como la nueva "superestrella" de la NBA
Internacional Choque de dos helicópteros en Río de Janeiro deja al menos seis muertos
Una de las aeronaves se incendió tras caer dentro de un estacionamiento privado y el fuego destruyó a unos veinte automóviles eléctricos que se encontraban estacionados en el lugar

La obsesión por la equidad presidió los consensos de la reforma política de 1996. Tuvo su expresión mayor en las reglas de financiamiento público para los partidos.

Se quería resolver, emparejando el piso, la práctica gubernamental de financiar a trasmano las campañas del PRI.

La reforma estableció que todos los partidos recibieran lo que antes solo recibía el PRI, con un criterio clave: “Que los recursos públicos prevalezcan sobre los de origen privado” (Art. 41 constitucional, fracción II). Autorizar mucho dinero privado podía dar poder a los ricos o dejar entrar el narco.

La Ley General de Partidos Políticos fijó luego que las aportaciones privadas fueran de hasta “el diez por ciento del tope de gasto” (Art. 56). De modo que: 90% dinero público y 10% dinero privado.

Esta prohibición terminó creando partidos rentistas del erario. También, sobre todo, un mercado negro de dinero electoral.

Nos hemos referido a ese problema repetidamente en este espacio: todos los contendientes en las elecciones mexicanas gastan el dinero público que reciben y además traen a las elecciones cantidades enormes, nunca medidas ni registradas, de dinero no autorizado por la legislación.

Quien quiere ser competitivo en las elecciones así diseñadas, debe traer dinero negro a su campaña, debe saltarse las restricciones legales. El efecto corruptor de esta práctica apenas puede exagerarse.

Aquí, como en otros ámbitos de nuestra vida pública, una ley exigente y restrictiva ha creado mercados negros e incentivos para violar la ley.

El mercado negro electoral es una de las fuentes de la opacidad y la corrupción que tanto reprocha la ciudadanía en su clase política.

Creo que hay que transparentar ese mercado levantando las restricciones que lo crearon y abriendo a fiscalización rigurosa las finanzas reales totales, públicas y privadas, de cada campaña.

Hay que responsabilizar también personalmente a los candidatos, no a los partidos, de las irregularidades financieras de sus campañas. La imposible equidad debe ceder en esto el paso a la transparencia posible, y la abstracta responsabilidad partidaria a la precisa responsabilidad individual.

La ilusión de que el dinero público puede pagar la democracia debe ser revisada radicalmente. La sociedad toda debe pagar por su democracia, no solo el erario.

[email protected]