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Provoca inquietud que la OMS afirme que México subestima al Covid-19 y que seamos el país con la tasa de positividad de pruebas más alta, en una pandemia que según la OMS matará a 20 millones de personas, el uno por ciento de la población mundial.

Más que inquietud, provoca pavor, saber que México llegó el sábado al punto que en mayo el gobierno consideraba “muy catastrófico”: la muerte de 60 mil personas, entonces muy remoto en las cuentas del propio gobierno.

Pero, provoca terror, conocer que responde a la improvisación más temeraria el tratamiento gubernamental a una enfermedad que, según la OMS, tiene un ritmo de mortalidad mayor al de la Influenza Española, que mató a 50 millones, hace 102 años.

El vocero oficial para la pandemia, Gatell, dijo el 27 de febrero que morirían seis mil mexicanos, luego que 12 mil 500; después que 25 mil; más tarde que morirían 30 mil; hasta decir que el 4 de junio podría llegar el “escenario más catastrófico de 60 mil muertes”.

Una improvisación, sin embargo, que ha sido política de Estado ante la pandemia, pues apenas ayer, en medio del “escenario más catastrófico de 60 mil muertes”, el presidente afirmó por enésima ocasión que “la pandemia ya está cediendo”.

Queda claro que es una postura de Estado que pretende una solución política del tema, al intentar que no cunda el pánico en la ciudadanía, cuya confianza en el presidente es alta: 54.4 por ciento lo apoyaba ayer en la medición diaria de Consulta Mitofsky.

De ahí el constante ensayo del jefe del Ejecutivo en el enfrentamiento al Covid-19:

–“No exagerar, estamos preparados. No podemos cerrar nuestros puertos ni aeropuertos. Estamos hablando de miles de turistas de cualquier nacionalidad”

–“El coronavirus no es algo fatal, ni siquiera es equivalente a la influenza, para que todos los que están escuchando tengamos esta información”.

–“En cuanto a México, esto no va a tardar, no vamos a tener problemas mayores: ese es mi pronóstico”

–“Miren, lo del coronavirus, eso de que no se puede uno abrazar; hay que abrazarse, no pasa nada

— “Salgan a comer, sigan su vida normal. Yo les voy a decir cuando no salgan”

–“Vamos a estar enfrentando adversidades, México ha resistido muchas calamidades por nuestra cultura, la cultura nos ha protegido y ha sacado adelante en terremotos, inundaciones, epidemias. Nuestro pueblo es algo excepcional, extraordinario”.

Pero México es ya tercer lugar mundial en muertos, detrás de Estados Unidos y Brasil. Y sobre sus dichos, el presidente advierte a su gente: “No crean que yo vengo aquí ya con ideas analizadas, no”.

Quiere decir que la realidad manda. Vamos, que ya acabó turno de la política…

Y llegó el de ciencia.