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En una de las escenas finales de la segunda temporada de Narcos México, Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna), habla en la cárcel con un agente de la DEA.

Le dice con lujo de nombres y detalles lo que sucederá en la siguiente década: sangrientas guerras intestinas entre los cárteles, que no han cesado desde entonces.

Diego Luna / Félix Gallardo advierte a un ficticio agente de la DEA: Me van a extrañar.

Dicen los que saben economía que lo mejor que puede haber en un mercado legal son muchos competidores, premiados por el mercado y regulados por la ley.

Sucede todo lo contrario en los mercados ilegales. Lo que conviene ahí son estructuras monopólicas que resuelvan con su poder los pleitos entre competidores particulares, pues en los mercados ilegales las diferencias entre competidores se resuelven por la fuerza, en el caso del narco a balazos.

Un cuasi monopolio es lo que Félix Gallardo había construido en los 80, manteniendo en línea a sus socios, agremiando
competidores, ofreciendo a la autoridad pactos de seguridad pública que podía cumplir.

Todo eso se rompió con el asesinato, en 1985, del agente de la DEA, Enrique Camarena, en Guadalajara, muerto por la ira de Rafael Caro Quintero, a quien Camarena le incautó un rancho de 10 mil hectáreas de mariguana.

La muerte de Camarena metió de lleno a la embajada y a la DEA en el manejo del narco mexicano, dando paso a una hegemonía estadunidense en la materia.

El cuasi monopolio de Félix Gallardo, sus corruptas relaciones con la Dirección Federal de Seguridad, con las policías federales y locales, y con el Ejército, es lo más parecido que hemos tenido en México a una administración del narcotráfico que no contamina con su violencia al resto de la sociedad.

Creo que todo mundo, incluida la DEA y Estados Unidos, echa de menos hoy la existencia de un ”jefe de jefes” capaz de administrar los demonios del mercado ilegal , sin extender sus daños a la sociedad bajo la forma de masacres, extorsión colectiva, captura criminal de ciudades y regiones.

Los persecución del narcotráfico norteño de aquella época no hizo sino extenderlo, como crimen organizado, a todo el país.