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Claro que es ilegal entrar sin papeles a un país, sólo porque te da la gana. En eso tiene razón el gobierno mexicano. El problema es que este gobierno mexicano, cuando no era gobierno, aplaudía la entrada ilegal al país, como un derecho humano inalienable.

Incluso, el Estado mexicano siempre se ha mostrado como paladín de la migración y, a través de años, ha enaltecido con hechos, esa postura de Estado. Es por eso que un político mexicano de antes, como Muñoz Ledo, critica la actual política antiinmigrante.

Vamos, en los puestos fronterizos y aeropuertos mexicanos se festeja la migración ilegal: “Bienvenido paisano”, pues la mayoría de los paisanos llegó sin papeles a Estados Unidos. Y, para más, sus envíos de dinero para acá son el primer aporte al PIB nacional.

Los migrantes mexicanos mandaron en 2019 al país 35 mil 460 millones de dólares, que es la cifra más alta de la historia, mientras que el petróleo, nuestra exportación insignia, aportó menos de 20 mil millones de dólares en el año.

El cierre de la frontera sur a los migrantes centroamericanos que quieren ir a Estados Unidos a mandar remesas como nuestros paisanos es, para México, una cuestión de predicar con el ejemplo y del cumplimiento a la palabra dada.

Porque el actual presidente escribió en su libro 2018 La Salida. Decadencia y Renacimiento de México, Editorial Planeta:

“Nos comprometemos específicamente a brindar especial atención a la frontera sur a fin de evitar el maltrato de los migrantes centroamericanos y garantizar el respeto a los derechos humanos. Tampoco se detendrá el flujo migratorio construyendo muros, haciendo redadas, deportando o militarizando la frontera”.

Bueno, hoy el gobierno mexicano despliega a 27 mil efectivos de la Guardia Nacional (de un total de 76 mil) con la misión especifica de detener a migrantes. Y en 2019 deportó la cifra record de 133 mil 174 inmigrantes… sólo de Centroamérica.

Por supuesto que es un asunto de congruencia. Porque, en 2018 La Salida…, el actual mandatario puntualiza que “los mexicanos que van a ganarse la vida a Estados Unidos lo hacen por necesidad, no por gusto. Lo arriesgan todo”.

O sea… igual que esos a quienes hoy deporta en masa el gobierno mexicano, que también lo hacen por necesidad. Sí: es cierto que

los flujos ilegales son peligrosos para los países receptores y para los propios migrantes, que arriesgan la vida.

Es cierto lo que dice el gobierno mexicano hoy: “No queremos que atravieses nuestro territorio, porque cualquier nación del mundo tiene derecho a ejercer esa potestad”.

El despropósito está en que, cuando eran oposición, sacaron raja política apoyando la migración ilegal de “los hermanos centroamericanos”.

Y, eso, cuando menos, se llama incongruencia.