En fin, que con la caída de Maduro, el gobierno mexicano está en un dilema con respecto a Cuba y EUA. ¿Cuál será el camino a tomar?
DR. JUAN RAMÓN DE LA FUENTE,
SECRETARIO DE RELACIONES EXTERIORES:
Cuba está siendo el daño colateral del derrocamiento del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y ello ocurre en medio de una severa crisis económica en la isla. Pero permítame un poco de contexto para los lectores que nos acompañan.
Con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela en 1999, las relaciones de esta nación con Cuba se fortalecieron de manera extraordinaria. Los intercambios de capacidades se multiplicaron; Cuba asesoraba a Venezuela en cuestiones de inteligencia y vigilancia, así como con el envío de profesionales de la salud; a cambio, la isla recibía petróleo, gracias al cual podía echar a andar sus plantas eléctricas, gasolineras, etc.
Mientras Chávez estuvo en el poder, se enviaban nueve millones de barriles diarios de petróleo a Cuba, pero para 2007 la industria petrolera venezolana empezó a tener sus propios problemas con la salida forzada de las empresas extranjeras. La llegada de Maduro a la Presidencia tampoco ayudó, pues la gestión de Petróleos de Venezuela fue de mal en peor. El caso es que el envío de hidrocarburos a la isla caribeña decayó a mil millones de barriles. Y aquí es donde México entra en escena.
Desde 2020, PEMEX le “vende” petróleo a la empresa Gas Bienestar, el cual por supuesto no paga, y ésta a su vez lo “vende” a Cuba, la cual tampoco paga. Tal triangulación es para darle la vuelta al embargo que EUA ha impuesto desde hace décadas a Cuba; al no ser una empresa gubernamental propiamente dicha, ni tener assets reales ni recursos en EUA, no hay nada qué sancionar.
Uno esperaría que la generosidad mexicana se hubiera detenido con la salida de López Obrador de la Presidencia, pero no ha sido así.
En lo que va del sexenio y hasta agosto de 2025, los envíos de petróleo se triplicaron y para mayor inri se hicieron a través del buque “Sandino”, el cual está en la lista negra de la Oficina de Bienes Extranjeros de EUA. Estamos hablando de algo así como tres mil millones dólares.
Como era de esperarse, a EUA no le hizo ninguna gracia; entre los congresistas estas operaciones son vistas como una suerte de traición de México a su principal socio comercial. Casualmente, después de la visita a nuestro país del secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, México disminuyó sus envíos en el tercer cuatrimestre de 2025. Pero el espíritu navideño de la 4T la movió a reanudar los embarques mexicanos y el 23 de diciembre llegó el Ocean Mariner a La Habana con una buena dotación de petróleo (Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad, 7/1/2026).
El punto es que México ahora es el principal proveedor de hidrocarburos de Cuba; se ve improbable que Venezuela reanude sus escasos envíos ahora que el gobierno estadounidense estará acotando al venezolano. Ello anuncia el total colapso de la ya de por sí enferma economía cubana. Y cuando digo colapso no estoy exagerando.
Aparte del bloqueo que sufre la isla, lo cierto es que las distintas administraciones no han encontrado la cuadratura al círculo para romper la espiral descendente. En 2010, Raúl Castro lanzó un plan para ampliar el rol del sector privado y disminuir el control y la propiedad estatal, pero la implementación fue equívoca al no abordar reformas monetarias, no permitir la venta de libre de productos de las granjas y, en cambio, seguir invirtiendo en una industria turística en crisis. Y, desde luego, ha sido imposible disminuir el control que GAESA tiene sobre la economía cubana.
El Grupo de Administración Empresarial S.A. es el corporativo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, una entidad militar-empresarial que controla lo mismo hoteles, tiendas en divisas, gasolineras, el turismo y hasta bienes de consumo y servicios financieros; GAESA opera con una estructura paralela al Estado. Ese es el problema, doctor De la Fuente, de meter a los militares a los negocios; además de las armas, controlan los dineros (y para allá vamos, caray).
Respecto de la actual coyuntura de Cuba, el presidente de EUA, Donald Trump afirmó el fin de semana: “No creo que debamos tomar ninguna medida. Sin Maduro ni los suministros de petróleo que Venezuela le proporcionaba,” dijo, “Cuba parece estar a punto de caer” (The Washington Post, 6/1/2026).
Toda esta situación plantea un dilema a la presidenta Sheinbaum. Si por razones ideológicas, humanitarias o el tipo que sean continúa ayudando a Cuba, va a tener una fricción más en la ya de por sí complicada relación bilateral. Si opta por seguir las indicaciones de EUA, se habrá doblado.
En fin, que con la caída de Maduro, el gobierno mexicano está en un dilema con respecto a Cuba y EUA. ¿Cuál será el camino a tomar?
Con la colaboración de Upa Ruiz
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