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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

Elecciones: ganadores y perdedores

El pasado domingo las urnas nacionales se cubrieron de gloria en todo el país con la excepción del estado de Puebla, donde se reportan, cuando menos, dos homicidios, robos de paquetes electorales a punta de pistola y otras anomalías como el hallazgo de una camioneta con logotipos del gobierno (panista) del estado en donde viajaban hombres armados y en cuyo interior se encontraron urnas y boletas; así como el inicio del PREP (Programa de Resultados Electorales Preliminares) dos horas más tarde de lo anunciado. Además, en la madrugada del lunes, el sistema dejó de actualizarse durante tres horas.

AMLO, del ¡sí se pudo! al, ¿se podrá?

Con el mismo entusiasmo con el que se festeja un campeonato de futbol. La multitud rugió: ¡Sí se pudo! ¡Sí se pudo! Algunos de ellos llevaban 12 y hasta un poco más de años esperando este feliz momento. Otros eran partidarios más recientes. Todos delirantes, alegres, radiantes. Ganó nuestro gallo: Andrés Manuel López Obrador. ¡Sí se pudo! ¡Sí se pudo! La feliz consigna se repetía una y otra y otra vez.

La Gran Feria del Chapulín

Mi columna de hoy pensaba dedicarla al futbol pero al perder con Suecia 3 a 0 se malogró mi entusiasmo. Por cierto, mi amigo el licenciado Guillermo Vigil Trejo me envió un razonamiento muy lógico en relación con este deporte, se los comparto: “Ver futbol y decir ganamos, es como ver porno y decir cogimos”.

Lo que Trump ignora de México

Reconocer la ignorancia es el primer paso hacia la sabiduría. Este aforismo es una distinta formulación del eterno proverbio socrático: “Yo sólo sé que no sé nada”. Admito mi ignorancia pero, con semejante énfasis, registro mi interés en un tema de vital importancia para nuestro querido país. Su relación con el país vecino del norte, Estados Unidos de Norteamérica.

Trump: enjaula niños

No deja de ser preocupante que después de la ominosa era del Holocausto, el genocidio racial perpetrado por los nazis, la humanidad no haya vuelto a vivir una era de terror racial como la que está viviendo hoy en día ante la inhumana política hacia los migrantes demostrada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos para desgracia del mundo.

Fuera de lugar

En el entendido que soy columnista de la sección Política y Sociedad, de El Economista, por segunda ocasión consecutiva haré a un lado la política para abordar el futbol, un auténtico fenómeno social.

Cerrado por futbol

El encabezado de esta columna es el título del libro póstumo del gran escritor Eduardo Galeano, un uruguayo al que el futbol lo apasionó casi tanto como escribir historias; en 1995 publicó “El futbol a sol y sombra”, donde confesó: “a la larga he terminado por asumir mi identidad: yo no soy más que un mendigo de buen futbol. Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico: -Una linda jugadita, por el amor de Dios. Y cuando el buen futbol ocurre, agradezco el milagro sin que me importe un rábano cuál es el club o el país que me lo ofrece”.

Ayuda internacional para el PRI

Aunque recibí un WhatsApp en el que se me advierte: “No hagas caso de las elecciones, son una cortina de humo para distraernos del Mundial”, no puedo sustraerme, cuando menos el día de hoy de la Gran Elección del próximo primero de julio. Más aún cuando, al parecer, la guerra sucia en contra del candidato Ricardo Anaya, por parte del PRI y sus satélites, que parecía haber disminuido, retomó fuerza el jueves pasado con la circulación en las redes de un video en contra del joven queretano donde se le acusa de triangular recursos para apoyar sus aspiraciones presidenciales. Por su parte, el candidato del amasijo denominado Por México al Frente respondió por el mismo conducto y aseguró que el contenido del video es totalmente falso. Responsabilizó al gobierno de Enrique Peña Nieto por la nueva embestida en su contra que tiene como objetivo dañar su candidatura, porque días antes en la Ibero expresó que el mexiquense es un corrupto y amenazó con meterlo a la cárcel. (Jamás, nunca había yo oído a ningún candidato de partido alguno amenazar con meter preso a su antecesor).

¿Existe el PRIMOR?

Comenzaré esta columna con una paráfrasis a la Ley de Campoamor –expresión que se usa como metáfora para dar a entender que alguien hace una interpretación personal y conveniente a su albedrío de una circunstancia-. La ley está basada en el famoso poema del español Ramón de Campoamor (1817-1901) que dice: “En este mundo traidor/ nada es verdad ni mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”. Propongo un cambio en el último verso: todo es según el color de la encuesta que se mira.

Por el bien de México

Su padre fue un destacado publicista en los tiempos en los que se definía: “un publicista es una persona con 15 por ciento de comisión y 85 por ciento de bluf”. Él supo cambiar el giro familiar cuando las agencias de publicidad, como tales, dejaron de ser el gran negocio. Invirtió la profusa herencia paterna en bienes raíces y franquicias. Ahora tiene mucho dinero. Ignoro a cuánto asciende su fortuna, sólo sé que es cuantiosa. Vive, a todo lujo, en Cuernavaca, Morelos, con su tercera esposa y su hijo del segundo matrimonio —de ella—. Tiene un hijo y una hija mayores, el júnior soporta los calores —de esta temporada— y el smog —de siempre— en la CDMX, al frente de los negocios; la hija vive en Barcelona, España, con su madre —de ella—.

De Paloma a Gaviota

Mi columna del martes dividió las opiniones de los lectores, unos opinaron que chingara yo a mi madre y otros afirmaron que era un hijo de mi pinche madre. También hubo muchos que me defendieron, cosa que agradezco. Pero como dijo el clásico: “La injuria no me ofende. La calumnia no me llega. El odio no ha nacido en mí”. Sé muy bien que no se puede complacer a todos. No soy monedita de oro —si lo fuera ya mis hijos me hubieran gastado—. En cuestión de crítica hacia mi trabajo, estoy abierto al dictamen de los que me leen. Se vale de todo. Hasta lo que no entiendo como llamarme “capirucho telenovelero”, es válido. Lo único que a veces sí, en verdad, me ofende, son las faltas de ortografía como escribir impreción —así con c— en lugar de impresión.

Ricardo Anaya, pinochín

Nos damos cuenta de que la capacidad de mentir y de manipular de Ricardo Anaya es inaudita. Si eso hace de candidato no quiero pensar en lo que podría ser capaz de hacer como presidente

Después del último tiroteo en Texas, ¿quiénes son los animales?

La semana pasada, el arrogante magnate anaranjado Donald Trump, por enésima ocasión reveló su talante xenofóbico y racista durante una discusión en la Casa Blanca sobre las ciudades –Santuario- de California que se niegan a cooperar con el ICE, el servicio de migración y aduanas de EE UU.