CARLOS MARÍN

Una pontifical y feliz coincidencia

Una pontifical y feliz coincidencia


A medios y periodistas que hacen de la calumnia su modus vivendi  los llamo “carroñeros” y hasta “excrementicios”, lo cual ha generado correos con reproches y descalificaciones por algo así como que no soy “solidario con el gremio”.

No admito que los practicantes de mi oficio conformemos un gremio, pues abundan quienes baten verdades, verosimilitudes, chismes y mentiras contumaces para causas políticas y económicas ajenas al interés de públicos ávidos de información confiable.

El mejor periodismo es el que no admite réplicas o desmentidos, y toco el tema porque al menos otra persona, ¡el papa Francisco!, parece creer lo que yo sobre el periodismo que miente o calumnia: en el semanario belga Tertio de cada miércoles, previno contra la “coprofilia” de medios dedicados al escándalo.

Muy en su papel, pontificó:

“La desinformación es probablemente el daño más grande que puede hacer un medio, porque orienta la opinión en una dirección, quitando la otra parte de la verdad. Los medios tienen que ser muy limpios, muy limpios y muy transparentes…”.

cmarin@milenio.com