CARLOS MARÍN

Congreso ingrato con el Ejército

Congreso ingrato con el Ejército


El divisionario Salvador Cienfuegos, secretario de la Defensa Nacional, dijo ayer ante reporteros palabras mayores:

“¿Quieren que estemos en los cuarteles? Adelante. Yo sería el primero en levantar no una, las dos manos para que nos vayamos a hacer nuestras tareas constitucionales. Nosotros no pedimos estar ahí, no nos sentimos a gusto. Ninguno de los que estamos con ustedes aquí estudiamos para perseguir delincuentes. Nuestra idea, nuestra profesión, es otra y se está desnaturalizando…”.

Hace casi diez años, recién comenzada la mal llamada guerra de Calderón, el entonces titular de la Sedena, Guillermo Galván, me dijo que los militares no pidieron salir de sus cuarteles y menos exponerse al riesgo de ser acusados por violación a derechos humanos, pero tampoco a ser habilitados hasta como policías de crucero.

En 2006, sin embargo, el Estado Mayor de la Defensa elaboró un diagnóstico sobre la narcoviolencia que Ignacio Alzaga dio a conocer en MILENIO: En riesgo, la viabilidad del país, rezaba.

Y el Congreso, cachetón, sigue sin elaborar la ley que proteja a las fuerzas armadas…

cmarin@milenio.com