HÉCTOR AGUILAR CAMÍN

Chapoteando 3. La acusación americana

Chapoteando 3. La acusación americana


Hay dos argumentos interesantes a favor de la extradición de Guzmán Loera a Estados Unidos. El primero es que le dolería más. El segundo, es que la acusación criminal americana tiene una seriedad de la que las acusaciones mexicanas carecen.

En México, Guzmán Loera está acusado de “delincuencia organizada”, “delitos contra la salud”, “violación de la ley federal de armas de fuego y explosivos”, “uso de recursos de procedencia ilícita” y “cohecho”.

Brilla por su ausencia el cargo de homicidio, la verdadera especialidad, el verdadero oficio de tinieblas de Guzmán Loera.

Según Guillermo Valdés, ex director del Cisen, a partir de 2008 El Chapo y su cártel de Sinaloa libraron cuatro guerras simultáneas contra bandas rivales.

Pelearon por el control de Tamaulipas contra el cártel del Golfo y de Los Zetas. Por el control de Ciudad Juárez, contra el cártel de Juárez, de Amado Carrillo. Por el control de Tijuana, contra el cártel de Tijuana, de los hermanos Arellano Félix. Y por el control de Guerrero, Nuevo León y sus propios dominios en Sinaloa, contra sus antiguos aliados, los hermanos Beltrán Leyva.

Según Valdés, para el año 2010 estas cuatro guerras de El Chapo explicaban 67 por ciento de las muertes producidas por las bandas del narcotráfico: más de 45 mil muertos. (Historia del narcotráfico en México, p. 408)

La última acusación contra Guzmán hecha por la titular del Departamento de Justicia estadunidense, Loretta Lynch, ha hecho subir de 9 a 21 el número de cargos criminales contra Guzmán Loera, “entre ellos 13 homicidios de personas específicas, un atentado en 2008 contra el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva y un número no especificado de asesinatos de miembros de los cárteles de los Carrillo Fuentes, Arellano Félix, Los Zetas, además de policías, militares mexicanos, testigos e informantes que cooperaban con autoridades estadounidenses”. (Reforma, 9/1/16)

Creo que el gobierno mexicano debe retener a Guzmán Loera en sus cárceles, no escurrir el bulto ni eludir su responsabilidad.

Pero creo que haría bien en imitar al Departamento de Justicia y acusarlo con seriedad de sus crímenes imperdonables, que no son el narcotráfico ni el lavado de dinero, ligeros en comparación, sino el asesinato de seres humanos en cantidades industriales, en todas sus variantes de violencia, tortura, impiedad y terror.

 

hector.aguilarcamin@milenio.com